Participación "vs" abstencionismo

Los gobernantes y el Instituto Nacional Electoral (INE) son los actores quienes deben ejecutar políticas públicas para que la ciudadanía participe de las elecciones populares, generando con ello legitimación al elegir a los representantes públicos; hoy han fracasado en cumplir esta importante tarea de acercar a la ciudadanía para formar parte del sistema político mexicano, derivado del fracaso en el combate a la corrupción, en los procedimientos de ejercer una elección fuera de la influencia política de los gobernantes y los partidos políticos; dejando que el abstencionismo vaya en vía libre y se perfile como ganador de todas las contiendas. Los expertos en el tema y muchas empresas encuestadoras que se dedican a medir el voto electoral en el estado de Hidalgo mencionan que aún está entre el 58 y el 62 por ciento de los ciudadanos que no tienen intención a emitir su voto en la próxima elección.

La Secretaría de la Función Pública (SFP) tiene entre sus funciones, generar con la participación ciudadana la consulta de los mecanismos y acciones que impulsen el diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas sólo en las instituciones públicas. Sus malos resultados derivan de la omisión de no considerar la participación ciudadana en las elecciones populares como primer paso hacia la llamada democracia e inicio de la participación en el resto de los institutos públicos.

En el marco de un gobierno cercano a la ciudadanía y moderno se debe impulsar la participación ciudadana con el fin de mejorar la toma de decisiones gubernamentales y fortalecer la apertura así como el desempeño de los servidores públicos en el estado, considerando que se pueden ejercer programas y acciones como lo son: la Política de Transparencia  Focalizada y la Política de Participación Ciudadana, ambas reflejan el logro de una votación transparente y representativa de los ciudadanos.

Estas políticas públicas no han sido exitosas por la simple razón de que la legitimación de nuestros representantes electos a puestos públicos han tenido la legalidad sin la legitimación de la ciudadanía, motivo que genera la desconfianza aunado a la falta de credibilidad en el Sistema Político Mexicano.

Nos queda la pregunta de ¿Cómo funciona la participación ciudadana para poder combatir al abstencionismo y ejercer el derecho como ciudadano participativo? En primera instancia dependemos de nuestro entorno político y primordialmente de la voluntad individual de quienes deciden participar; todo gira de manera circunstancial dado que adopta distintas formas y con resultados singulares.

Cabe recordar que el estado de Hidalgo siempre ha sido la cuna de la innovación política en México y los hidalguenses han hecho un papel  participativo importante al interior del estado y a nivel nacional pero lamentablemente hoy en día se encuentra entre los diez estados más altos en abstencionismo; esto proviene porque los partidos políticos y las instituciones gubernamentales no han tenido interés en acercar a la gente para cumplir con su derecho de participación, porque aún sabiendo que la gente esta inconforme, enojada, molesta y harta, esto no favorece ni garantiza un triunfo, por ello todos los partidos sin excluir a ninguno, apuestan simplemente al voto duro que garantiza ganar legalmente.

Según varias empresas encuestadoras a nivel estatal y nacional, coinciden que con esta estrategia electoral partidista ajena de la llamada democracia, los resultados de la próxima contienda electoral señalan que el primer lugar lo tendrá el abstencionismo, seguido por el PRI con 27%, el PAN 11% y el PRD 8%.

No hay éxito alguno a la llamada democracia sin la participación de los hidalguenses y combatir al abstencionismo de forma que los ciudadanos conozcan sus deberes y obligaciones, se acerquen a las decisiones de la política pública por medio de su voto como primera instancia de hacer de la participación ciudadana funcional entorno a lo que a ella respecta.

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