PRD, contra pacto PRI PAN

El pacto por México es un diálogo para la construcción de acuerdos entre los tres partidos políticos más importantes en México; su funcionamiento es aprobar reformas supuestamente necesarias para el desarrollo nacional cuyo único beneficio, es evitar controversia entre las fuerzas políticas de la nación, pese a sus buenos propósitos y objetivos de origen, cuyo mecanismo no se ha llevado a cabo conforme a sus principios y su agencia empleado por los tres partidos.

En el marco del pacto por México y a un año de su nacimiento, no ha funcionado y mucho menos, ha impulsado los temas que han sido el origen. Obviamente la verdad, los dirigentes fundadores no han podido negociar sobre sus acuerdos, simplemente no le han dado una plataforma adecuada a las necesidades ciudadanas; aunque el pacto tiene como principió profundizar en el proceso de la llamada democracia, a través de tres ejes rectores:

a) El fortalecimiento del estado mexicano con la democratización de la economía y la política. b) La participación de la ciudadanía como actores fundamentales en el diseño y la ejecución, así como la evaluación de la política pública. c) Crear una red de protección social que garantice el acceso a todos los sectores públicos en materia de salud, programas que combatan a la pobreza, educación, creación de un sistema de información y gestión, servicio profesional, programa nacional de becas, implementar una mejoría de los derechos humanos y leyes de atención a la víctima, seguridad, justicia, transparencia, rendición de cuentas y combate a la corrupción, así como los demás que restan de los noventa y cinco compromisos que suscribieron los dirigentes del PRI César Camacho Quiroz; del PAN Gustavo Madero y del PRD Jesús Sambrano, así como el presidente de la república, el Lic. Peña Nieto.

Sus particulares posiciones de los tres dirigentes y el presidente, han reconocido la importancia de este instrumento de concertación que les ha permitido ir más allá  de ser escuchados en los ámbitos social y económico e importante es hacer participar a todos los sectores. También han resistido el efecto de la alianza en el congreso para avanzar junto en la aprobación de las reformas.

Efectivamente la gente de los partidos y el gobierno federal entraron a tocar los temas de los intereses económicos y la repartición de la riqueza del país; toda la estructura del pacto se fue abajo y se generaron cientos de conflictos que han estallado entre ellos mismos. Se polarizó este conflicto cuando el Sol Azteca decidió convocar a sus propios foros de desarrollo de consulta.

Las conclusiones del reciente XIV Congreso Nacional del cual fue condicionada la permanencia en el pacto por México, por lo que las otras partes han consolidado sus intereses  fuera del pacto, así, argumentaron el gobernante del Partido Revolucionario Institucional PRI, es quien acelerar el debate para aprobar la reforma energética del presidente Enrique Peña Nieto al haber negociado la reforma con el PAN sin consultar al PRD.

El pacto por México que siempre había estado como el instrumento político que le había permitido a los partidos políticos y al presidente de la república sacar las reformas, hoy ha sido el punto de quiebre por dos factores importantes, el primero, es que los tres partidos políticos que participaron en el pacto, no han logrado obtener el consenso suficiente y el respaldo mayoritario de la ciudadanía. El segundo factor importante, es que ninguno de los participantes en el pacto, han sido elegidos por medio de una votación ciudadana, tampoco cuenta con su participación y mucho menos, se ha compartido con la sociedad los borradores o documentos de las propuestas de la reforma o cualquier proyecto político, por ello, el pacto ha sido un pacto fallido, absolutamente carente de interés por los ciudadanos, evidente que no ha sido la búsqueda de impulsar ideas y propuestas para mejorar el bienestar de la nación, sino simplemente repartir la riqueza del país entre ellos al igual que siempre.