Legalidad, legitimidad: reforma energética

La reforma energética entra en vigor al tener el aval de la mitad de los 31 más uno de los congresos locales, sin duda, la reforma tiene ya la legalidad porque el PRI y el PAN  son la primera fuerza en 28 de las legislaturas de los estados del país, así, la reforma será  publicada por el ejecutivo federal. Vale mencionar que en el ciclo del poder, la legalidad sin legitimación es violada y no se recompone un sistema normativo, aunque el pacto político como se llevó a cabo en México para aprobar la reforma energética entre el PAN y el PRI, es un fenómeno propio del sistema de la administración pública mexicana en la ciencia política, el cual permitió aparentemente la legitimidad de los hechos, pero no ha permitido evitar en lo posible conflictos sociales, lo atempera y el seguimiento de protestas, como lo que esta ocurriendo en muchos estados.

La aprobación de la reforma energética, permitió retornar a México a las décadas pasadas donde no pasaba nada, y ver el futuro de México en dos visiones opuestas, el positivo y el negativo, ajeno a la formalidad de la legalidad y la legitimación. Lo positivo para los actores que favorecen esta reforma, es que fue legalizada y apegada a derecho. Se van a crear nuevos empleos, se va a incrementar la producción de gasolina y se disminuirá la importación, se fortalecerán las redes de abasto del país, darán pie a que las industrias cementeras, fundidoras, de la construcción, puedan participar en los grandes proyectos de infraestructura que requieren realizar en Petróleos Mexicanos y que tengan la posibilidad de incrementar sus actividades, aunado al fortalecimiento de PEMEX, en aumento a sus recursos con la consecuente creación de empleos, tal vez como manifestó el senador priísta Emilio Gamboa que en dos años podrán verse los beneficios de la reforma energética, pero no considera que podría abarcar todo el sexenio del presidente Enrique Peña Nieto. En este contexto extremó, lo más importante es que llegue a los bolsillos de los mexicanos este beneficio durante la etapa de la inversión, porque después las empresas que inviertan, van a sacar  su utilidad y su capital invertido principalmente del país, factor que va a descontrolar la economía de la nación como ocurrió de 1994 a 1995 en el sexenio de Carlos Salinas.

La segunda visión, encabezada por la izquierda mexicana, marca los puntos débiles como es la manera de legislación, ilegitimación y regulación, abre la puerta a la inversión privada en el sector energético, en particular, en petroleros, estática desde la época del presidente Lázaro Cárdenas. Los vacíos en los artículos modificados son preocupantes y exponen al sector energético en materia de contratos, aunado a que los artículos transitorios no explican las condiciones de contratos de compra y licitaciones petroleras, la explotación del petróleo y la electricidad entran al libre mercado, dejando al estado fuera de control.

Ambas visiones confunden a la sociedad, ninguna de las partes han podido convencer a los mexicanos de los beneficios que proponen, dejándolos en un círculo sin salida, mientras que México vive un cambio de gravedad histórica, sobre todo, con los recursos naturales de la nación, el saber quién, que, a donde y como se van a manejar los mismos e incluso si se incluyen dentro del Tratado de Libre Comercio  con América del Norte (TLCAN), saber cuáles serán los privilegios de los dos socios USA y Canadá. Que harán con los151 mil empleados que el mismo sindicato manifiesta que no tienen la capacidad de explotar el petróleo en el fondo del mar y de los 400 mil trabajadores de las gasolineras que están abordó de la nueva competencia. Que harán con el sindicalismo de PEMEX, que es el principal problema financiero, también vale recordar ejemplos claros de todos los monopolios que han tenido esa experiencia como el de la banca, ferrocarriles, mineros, teléfonos de México  y 125 consorcios más, entregados al sector privado. No se ha mejorado su servicio al igual del crecimiento de su recibo, además el único que tiene la obligación de pago es el ciudadano, y nunca ha recibido beneficio alguno a cambio de la entrega de la riqueza de la nación a unos cuantos.