Hidalgo: no a la legalización

Legalizar la marihuana es aumentar la percepción del riesgo entre los niños y jóvenes, aunado a las consecuencias que proviene de la misma, como el aumento de adictos, incrementar el daño a la salud física y mental, la generalización, la elevación del gasto social para la atención de problemas sanitarios, la cohesión familiar, antisocial.

La legalización de la marihuana es un debate público abierto, actualmente es  tema de los mexicanos y de los hidalguense, quienes se proponen modificar las leyes de prohibición de consumo y producción de drogas, argumento que se basa en el derecho de respetar la decisión del ciudadano. Una de las drogas prohibida que se encuentra bastante difundida y se considera el inicio para entrar a otras drogas por ser una sustancia psicoactiva, uno de sus síntomas es amotivacional mediante el cual una persona presenta  un cuadro de pasividad, apatía, desinterés, fatiga y otras muchas más.

La sobredosis es la causa de muerte entre los consumidores; actualmente en Hidalgo el 7% de la población urbana de 12 a 60 años de edad han consumido drogas ilegales, la mayoría de sexo masculino y de entre los 12 a 30 años es el grupo que sufre el alto impacto, debido a los problemas de salud y psicosociales que genera el consumirla. Es irresponsable creer que esta droga blanda es inofensiva y que las personas podrían dejar de consumirla cuando lo desean. No es un tema de voluntad, la marihuana tiene el potencial de adición, está demostrado científicamente que provoca síndrome de abstinencia.

A pesar de que en México contamos con tratados, convenios, leyes y reglamentos que regulan el consumo y productividad de drogas, el tema siendo polémico, cuenta con gran número de defensores y detractores que abogan por la legalización de las drogas, estas posiciones se usan en muchas ocasiones como materia publicitaria electoral e indudablemente el costo de este juego político podría ser muy alto para la sociedad. El asunto no está en ser legal o ilegal, sino en el cómo va a repercutir desfavorablemente en los diferentes sectores de la vida social; no basta esto, sino el posible aumento del uso ocurrido en los países  que tuvieron esta experiencia como Canadá, Holanda, Indonesia, Japón, Suiza, Suecia, Italia, Reino Unido por mencionar algunos.

Legalizar la marihuana es aumentar la percepción del riesgo entre los niños y jóvenes, aunado a las consecuencias que proviene de la misma, como el aumento de adictos, incrementar el daño a la salud física y mental, la generalización, la elevación del gasto social para la atención de problemas sanitarios, la cohesión familiar, antisocial, también la prevalencia de relaciones tensas y conflictivas o de violencia familiar, de maltrato físico recurrente, incluso abuso sexual.

En cuanto al medio escolar, se vincula con el fracaso en el aprendizaje y bajo rendimiento académico, escasa participación en las actividades de este contexto. Ante ese panorama, la discusión sobre las implicaciones de la legalización de la marihuana se va a caracterizar como la muerte de la futura generación por el abuso de sustancias, puede ser considerado como una manifestación más del hedonismo y consumismo. En este sentido, la declaración de esta semana del senador priista Omar Fayad, a quien respeto su razonamiento sobre la aprobación del consumo de la droga y que está de acuerdo en su legalización como objetivo de frenar más sangre y la violencia, de igual forma, el diputado perredista Pedro Porras, también argumenta que la legalización es un tema de desarrollo político progresista, ambos han olvidado que el 72% de los hidalguenses a quienes representan, no están de acuerdo.

Los mecanismos que los políticos proponen para el control del fenómeno de las drogas para acabar con el crimen organizado, no debe ser en la legalización, sino en combatir la corrupción y la pobreza, la aplicación efectiva de la ley.

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