Coalición fuera del concepto partidista

Los partidos políticos y sus dirigencias en Hidalgo enfrentan limitantes y restricciones si no logran los votos necesarios para conservar su registro e incluso, algunos aún temen no tener presencia alguna en el poder.

En Hidalgo se carece por completo de una cultura de coalición que le permita superar la falta de acuerdos entre los diversos partidos. De este tipo de instrumentos, siempre acotados por los partidos opositores, se convierten en mecanismo que entorpecen el formar una alianza, atenuante importante para evitar los acuerdos y la inacción de poder derrotar a su rival principal y agilizar cualquier cambio o alternancia en el poder ya sea en el gobierno estatal y/o municipal.

De esta manera, en las elecciones pasadas cuando la suerte estaba echada para que los partidos opositores tuvieran mayor fuerza política para obtener los suficientes votos y así derrotar al partido oficial que tiene más de ocho décadas en el poder, las dirigencias tanto del PAN como del PRD y sus aliados de los partidos pequeños, no se vislumbró por parte de ellos la posibilidad de una coalición, mucho menos optaron por un instrumento efectivo para construir acuerdos y consensos ante la realidad que vive el Estado en el ámbito de gobernabilidad democrática.

La reforma política electoral 2012 - 2013 hace referencia a los gobiernos de más de uno en la constitución en su artículo 89: XVII.

"En cualquier momento, optan por un gobierno de coalición con uno varios partidos políticos representados en el congreso; el gobierno de coalición se regulará por el convenio y el programa respectivo".

Cosa que los dirigentes actuales del PAN encabezado por Asael y el PRD encabezado y controlado por José Guadarrama no han considerado, dado que no se aboca a sus intereses personales, aunado a múltiples factores que influyen para que no haya acuerdos entre los partidos políticos opositores en el Estado de Hidalgo.

La dirigencia estatal del PAN dividió a su militancia y confrontó con dureza a las otras fracciones al interior del mismo y expertos en el tema consideran su acercamiento con el gobierno actual encabezado por el gobernador Francisco Olvera en Hidalgo y la buena relación con el hombre de Bucareli Miguel Ángel Osorio Chong.

Por eso, fue que en el último proceso de formar al frente opositor, Asael llevó a cabo la tarea de hacer la imposibilidad de crear el Frente Opositor del PAN, PRD, Movimiento Ciudadano, Candidatos Independientes, un sector del PANAL y el grupo universitario encabezado por Gerardo Sosa Castelán, presidente del patronato de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo.

Por otro lado, el PRD con su dirigente y el precandidato a la gubernatura, el profesor José Guadarrama, propusieron la inclusión del frente opositor lo que fue considerado inaceptable por las diferencias e intereses personales, de igual manera la mayoría de los perredistas hidalguenses lo acusaron por su cercanía con los dos primero priístas que están en el poder para hacer cumplir sus propios proyectos de destruir cualquier fuerza política que ponga en peligro el dominio del poder en Hidalgo.

Mientras tanto, ante la necesidad y la circunstancia del cambio de las decisión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI de elegir como candidato de unidad a Omar Fayad, dejando fuera al resto de los candidatos cercanos al gobernador y al hombre de Bucareli, obligando a que el juego de Asael y Guadarrama cambie y ejerza nuevamente la presión en contra de Omar Fayad con una coalición fuera del concepto partidista y los intereses de la militancia.

Derivado de lo anterior, la semana pasada, ambos dirigentes se reunieron por medio de sus colaboradores y acordaron una coalición entre los dos partidos PAN y PRD para la próxima contienda electoral municipal y acordaron a sus intereses personales, haciendo a un lado a todos los actores políticos que están en desacuerdo con su proyecto de servir a los dos hombres en el poder. A partir de este precedente, los opositores de esta alianza se encuentran en un dilema a fin de controvertir los actos de Asael y Guadarrama para designar o ratifican la coalición en el próximo proceso que no estuvo exento de tensión de muchos de los militantes y simpatizantes de ambos partidos y no obstante, se careció de legitimidad entre los grupos políticos. Al margen de preferencias políticas, de partidismos, incluso del contenido de los acuerdos de la coalición, se rompió la inercia de los acuerdos, generando un estancamiento del diálogo político entre diversos sectores involucrados. Es previsible que la conclusión del proceso de esta coalición asuma su rol contra los excesos de poder de Asael y Guadarrama dentro de sus partidos, por sus cómplices y manipuladores de la política; esta coalición que se introduce, representa un nuevo paradigma anti democrático en varios sentidos, podrá traer un daño que afecte la unión en los partido.

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