Búsqueda del candidato perfecto

La búsqueda del candidato ideal es la meta de todos los partidos políticos, hay que sumar las circunstancias políticas y económicas que vive el país, aunado a los diversos factores, las diferencias de cada elección y a la mala imagen que tiene la sociedad de las instituciones y los políticos; acrecentada por la corrupción, la inseguridad y la ingobernabilidad que están provocando un fenómeno de hartazgo hacia la forma de hacer política, que produce la despolitización de la sociedad.

Junto a este fenómeno, hay otros factores que son propios de cada partido que afectan cualidades y aptitudes en la construcción simbólica del mismo, como el acercamiento con la gente, que es bien valorado. No existe una fórmula mágica extrapolable a todos los sistemas partidistas que se pueda trazar como una serie de cualidades y capacidades, por ello, se dirigen a buscar a un candidato que tenga los atributos racionales, emocionales, sumado a la calidad profesional solo para ganar votos, aunque se sabe que un candidato no lo es todo; también es fundamental su equipo, las personas de las que se rodea, quienes deben compartir las mismas características para formar un equipo exitoso y mantener coherencia con las estructuras estratégicas para que no se conviertan en un punto débil.

No olvidemos que los candidatos tampoco deben estar perdidos en un universo alejado de la realidad, como lo perciben los ciudadanos a través de la comunicación política. Percepción es realidad, por lo que los esfuerzos deben ir encaminados a transmitir la imagen más fiel y coherente posible del candidato.

Sabiendo que no se trata de un candidato bueno, sólo trabajan en vender la  relación de ser un buen político con garantía de ganar la elección. En campañas, se han visto grandes candidatos que no ganan, porque dependen de su propia capacidad y habilidad para insertarse dentro de las corrientes políticas y sociales; pero también debe ser un factor determinante, resultante, disruptivo, en ocasiones con respecto a las demandas y aspiraciones populares.

El buen político puede reemplazar al candidato perfecto, sin embargo, por falta de liderazgo, por su desconfianza y mala comunicación con los partidos políticos, la ciudadanía no ha podido encontrarlo. Los políticos pueden verse muy bien cuando son líderes, cosa que no se ha visto por la carencia de esos perfiles. Las tendencias actuales ponen mayor énfasis en el envoltorio que en el contenido, en ocasiones consiguen a un candidato con cara bonita, carismático, conocedor en un área específica, con buen discurso; pero por la desfortuna, los partidos políticos van sofisticando sus herramientas, cada vez encuentran nuevas formas de acompañar las ideas con un gran disfraz, buscando con ello sólo potenciar las cualidades de cada candidato, a diferencia de lo que se puede creer o enfocar, únicamente se dedican a fabricar personalidades de la nada; por ello, la conclusión de ese sistema de la nueva búsqueda de candidatos no ha logrado su objetivo de ofrecer el concepto de un candidato perfecto para generar una buena impresión entre los ciudadanos. Por lo tanto, siguen vinculados a todo aquel que busca un cargo público; en concreto, alejado del perfil de un líder deseado por la ciudadanía.

Tras diversos estudios y análisis realizados por expertos en la materia, se ha determinado que actualmente los partidos políticos siguen sin encontrar el mecanismo de búsqueda del candidato perfecto para enlazarse con la gente, por todo lo anterior se augura el triunfo del abstencionismo.

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