Adiós al frente opositor

El frente opositor hidalguense fue como siempre un sueño guajiro, los partidos opositores de Hidalgo Partido Acción Nacional, Partido Revolucionario Democrático, Partido del Trabajo, y grupos políticos se han tratado de comprometer en arreglos, coaliciones, reparticiones y compromisos en la búsqueda y el ejercicio del poder político. Las coaliciones han sido tan comunes en todos los países del mundo y han estado presentes desde la misma concepción de las colectividades políticas.

Los líderes opositores hidalguenses, tal vez se han mostrado su deseo de hacer frente como pactar con los adversarios de su principal enemigo el PRI que controla el poder en el estado desde hace más de ocho décadas.

Desde luego, estas coaliciones políticas presentan una suerte de mecanismo de cambio en el hacer política pública, así como la presencia de nuevos actores políticos y la articulación de la configuración de acuerdo entre ellos, buscando el debilitamiento del grupo que detenta el poder de esa forma, lo visto es que en Hidalgo la coalición con el partido contrario o diferente de doctrinas genera la división interna de los partidos el cual ha servido para no transitar de una hegemonía partidista a otra, de la misma forma quienes encabezaron el frente opositor hidalguense no la han utilizado como factor neutralizador de la fuerza política de los sectores radicales de dichos partidos y se encuentran múltiples ejemplos en las últimas décadas donde los opositores siempre han manifestado sus intereses de destruir a su único enemigo el PRI aparece o más bien surge como un instrumento para detener o debilitar esta propuesta, a la vez ayuda a descender políticamente de las facciones de los partidos opositores que cause los conflictos y desmotivar el espíritu de coaliciar entre ellos, convirtiéndose en una lucha entre los mismos partidos opositores, dando ventaja al PRI dejándolo en el camino libre para triunfar sin problema alguno en la próxima elección de 5 de junio de 2016.

En el ámbito social, existe la perspectiva de los cambios que se puede producir cualquier alianza contra el PRI y ya se podía presentar importantes proceso electoral en torno al tipo de desarrollo llamado democrático, esa situación política mejora y reacciona del modo de hacer política en Hidalgo.

La convergencia de intereses sociopolíticos y económico de la cúpula política estatal hacía inviable esta coalición y ante el riesgo de que cambie el rumbo de los acontecimientos y fuera capaz de alterar la estructura del régimen político.

Los dirigentes opositores que hablaban de la concordia entre sus partidos ya se dejaron oír, y la consolidación de la coalición transformando la motivación y la razón a confrontación y acusación. La persecución desatada por uno o al otro, alimentada con la acusación de traición a la propuesta del cambio.

En síntesis, la coalición ya no se encauza el rumbo de la alternancia política en Hidalgo, los hidalguenses no encuentran en el marco de la competencia de la llamada democrática formal, ni en los intentos de compartir el poder político, por ello a la cúpula opositora no le queda otro camino que el de se quedan perdidos como títeres de los que estén en el poder, al igual que crece la falta de credibilidad, llevando al fracaso la esperanza de la sociedad de crear la llamada democracia participativa. Dejando así allanado el camino para que el abstencionismo siga como el único ganador.

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