Abstencionismo: protesta ciudadana

México es un ente muy contradictorio, ha sido un ejemplo reconocido internacionalmente de la lucha por la llamada democracia, de esta forma y paralelo a su crecimiento y empoderamiento global por la reforma política, se ha desarrollado el descontento generalizado de una sociedad hastiada de la corrupción, la inseguridad, el gran aumento de la inflación desconocida por las autoridades y frente a la crisis petrolera mundial que genera desequilibrio en la economía del país. A esta negativa de la realidad, se suma la inconformidad ciudadana del sistema partidista que crea la expectativa de la chispa que espera una mecha; el injusto salario mínimo, cuando se incrementan todos los productos de la canasta básica. Por lo anterior, la expresión de la protesta de la sociedad se acentúa en no acudir a las urnas en las próximas elecciones. En consecuencia y como se ha observado, la obligación de asistir a las urnas electorales, es una responsabilidad de los ciudadanos, institutos políticos y de las autoridades electorales, tanto la federal como las locales. De acuerdo a lo señalado, la abstención electoral se plantea desde perspectivas distintas, es no hacer o no operar, lo que normalmente no produce efecto alguno, en ocasiones puede ser considerado como la exteriorización de una determinada voluntad y en tal sentido ser tomado en cuenta por el derecho que aparece con el sufragio mismo, consiste  simplemente en la no participación en el acto de votar de quienes tienen derecho a ello, aunado a que el abstencionismo electoral, que se enmarca en el fenómeno más amplio de la apatía participativa, es un indicador de la participación, la cual muestra el porcentaje de los no votantes sobre el total de quienes tienen derecho de voto. Sabiendo que la abstención no se combate con procedimientos rigurosos como la obligatoriedad del voto, sino fomentado desde los propios poderes públicos, la participación generalizada en los asuntos de intereses públicos, siendo la participación electoral una modalidad participativa, aunque la más importante se hace frente a los mismos, a través de la democratización objetiva de los partidos políticos de otorgar sentido efectivo y no meramente ritual al acto electoral de establecer un sistema acertado en la llamada democracia y sobre todo, los medios de recuperar el prestigio de la institución representativa. El régimen llamado democrático que implementan los partidos, admite y tolera la abstención como forma, aunque no técnicamente y debe luchar en todos los medios por reducir el abstencionismo estructural o no voluntario a través de mecanismos que faciliten el acceso de todos a las urnas, así como fomentar la participación activa en la vida pública. Por lo visto en México, los partidos políticos y las autoridades hacen todo lo contrario al no interpretar sus papeles para fomentar la participación ciudadana o implementar la llamada democracia, por lo anterior, en vez de aplicar la forma o sistematizar como hacer que el ciudadano emita su voto libremente y convencido en el acto, piden a Dios que llueva y truene para que el ciudadano no vaya a votar, por el contrario, generan otros factores que evitan su participación, como el caso del fútbol, box, actos de violencia y otros. Por ello, solamente respaldan su legalidad por el voto duro que nunca legitima un triunfo.

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