Sara S. Pozos Bravo

La violencia contra las mujeres

Quién sabe en qué momento los hombres comenzaron a justificar en las tradiciones, en la religión (algunas), en la moral, en la educación, en la familia, en la política y en el gobierno, su machismo. No importa desde cuándo lo hacen sino hasta cuándo seguiremos permitiendo que el hombre violente, agreda, golpee, a la mujer. Las formas de violencia clásicas se han ido sofisticando hasta parecer irreconocibles por la misma víctima y por la sociedad. Una de estas formas que el hombre encuentra es la de justificar sus miedos y sus temores en lo más perverso de su pensamiento. El paranoico es él pero jura y perjura que es su esposa la que tiene los malos pensamientos con todo hombre que pase por el camino. El que ha encontrado el pretexto para la dominación y sometimiento de su pareja en la religión es el hombre pero Dios está mucho más alejado de esos pretextos. El que no encuentra la forma de salir adelante es el hombre pero responsabiliza de todos sus fracasos a la mujer.

Entonces la violencia que se había mantenido no visible y que los expertos la llaman “violencia psicológica”, comienza a dispersarse entre la frontera de lo psicológicamente violento y lo moralmente aceptable. Surgen en este espacio limítrofe acusaciones y afirmaciones tan serias que por ello resultan indignantes. Este momento es clave porque si se detecta a tiempo –como las enfermedades mortales- pueden evitarse males mayores y quizá irremediables, porque de la violencia psicológica se pasa a la violencia física. Y en esta última etapa, no sólo se habla de mujeres golpeadas por sus parejas, sino de cientos de mujeres asesinadas. Cientos de mujeres viven con miedo en sus vidas. Sus ojos lo reflejan. No encuentran la forma de salir adelante y alejarse de estas formas de violencia. No hallan tampoco una institución confiable que les ayude. Y cuando hay alguna institución que pueda ayudarlas, las formas y los tiempos políticos se imponen a las urgentes necesidades de las mujeres.

Por eso este espacio debe de servir para recordarnos a todos el compromiso social que podemos adquirir con las mujeres. No resulta fácil hacerlo pero ¿alguien dijo que lo sería?.  Comenzar por exigir el reconocimiento y afirmar que toda mujer tiene todo el derecho de salir adelante, de estudiar, de trabajar y de ser feliz, sería un primer paso que juntos, sociedad, gobierno y mujeres, debimos de haber dado hace ya mucho tiempo.

COLOFON. Believe or Believo? It´s the same. Al menos eso dirían los empresarios mexicanos que inventaron el concepto. Una empresa que está generando los empleos que el país necesita. Esta semana, inauguraron en Guadalajara las instalaciones de su primer call center. Originalmente, iba narrar la historia de estos mexicanos pero creo que se sumarían a la preocupación social que reviste las líneas anteriores de este espacio. Enhorabuena para el equipo creador de Believo, la empresa que será una de las más exitosas en el país muy pronto. 

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