Sara S. Pozos Bravo

"La sangre de los inocentes"

Cautiva de principio a fin. Es una novela de Julia Navarro escrita hace algunos años pero el tema central, aunque milenario, continúa vigente. El tema de la religión y el uso del nombre de Dios para justificar masacres, crímenes de guerra, asesinatos, atrocidades. El tema de “la Iglesia” frente a los “otros”. El tema de cómo masacrar a los “otros”, a los que no creían en la cruz como instrumento de adoración. El tema de la sinrazón de las cosas. El tema de la lucha interna de los seres humanos, escondida en los mismos principios universales del hombre. Novela, al fin, La sangre de los inocentes lleva al lector a lugares como Jerusalén, Granada, Roma o Estambul, indagando las causas del fanatismo y la intolerancia religiosa a lo largo de siglos.

Los protagonistas centrales me resultan familiares: un cronista de la inquisición que se debate entre su conciencia y el deber ser que le ha sido impuesto, entre ayudar a su familia que negó la fe católica o salvar su propia vida, entre dejar evidencia para la posterior o cumplir con su deber; un respetable historiador francés, autodeclarado agnóstico que ve cómo su familia desaparece en un abrir y cerrar de ojos, que combate los escritos novelescos que intentan reescribir la historia, y cuyo trabajo logra unir acontecimientos que se presentaron en la Europa del siglo XIII, con la Europa de 1938-39 y la Europa actual en una frase: “Algún día alguien vengará la sangre de los inocentes”. Está también el grupo de fascistas franceses que se unen a ideólogos del nazismo en el peor momento para los judíos, cuyo objetivo principal era encontrar el Grial (sea lo que eso fuere) y entregárselo a Hitler para acabar de una vez por todas con los seres inferiores.

“Ahora, señor conde, quisiera saber qué quiere hacer usted con estos pergaminos. Son una joya y merecen ser conocidos. Es el mejor relato de lo que sucedió en Montségur. En distintos archivos están los testimonios recogidos por la Inquisición, pero el relato de un acontecimiento vivido a caballo entre ambas partes tiene un valor extraordinario. No le oculto que me gustaría publicar un trabajo sobre estos pergaminos. La universidad correría con los gastos de su publicación […]” Estas líneas relatan la pasión del historiador, del académico, del investigador cuando se sabe ante un documento incalculable por su valor histórico. Una probadita de la novela. Una invitación a leerla.

Leer en estos momentos La sangre de los inocentes me ha recordado mis pendientes personales: Mi libro sobre los orígenes ideológicos del catolicismo; uno segundo que he avanzado a cuenta gotas sobre la lucha por adjudicarse el título de cristianos a lo que en términos históricos es puro catolicismo y, al fin, mi primera novela. Lo que inició como un pasatiempo para distraerme del cansancio mental y presiones del momento, se ha convertido en el pretexto perfecto para retomar el hilo de mis trabajos, sobre todo ahora que el tiempo será mi mejor aliado.

 

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