Sara S. Pozos Bravo

Un sacerdote en contienda

La ley es clara pero así de clara ha sido violada. Un ministro de culto no puede ser elegido para ocupar cargos de elección popular. Miren, así lo dice la ley: “No podrán ser votados para puestos de elección popular, ni podrán desempeñar cargos públicos superiores, a menos que se separen formal, material y definitivamente de su ministerio cuando menos cinco años en el primero de los casos, y tres en el segundo, antes del día de la elección…” El tema lo abordé en este mismo espacio hace poco más de mes y medio porque Iván de Jesús Bernal Zamora, sacerdote adscrito a la diócesis de Hermosillo, también estaba entonces como precandidato a la alcaldía de Agua Prieta, Sonora.

Pasaron las “internas” de los partidos y comenzó oficialmente el periodo de elección en varias entidades del país. Y Bernal Zamora dejó el sacerdocio para convertirse en candidato de Acción Nacional a la alcaldía de Agua Prieta. Pero dejó el sacerdocio el día 17 de febrero de 2015, de acuerdo con una información entregada por la Secretaría de Gobernación a un particular, en respuesta a una solicitud de información realizada en la plataforma INFOMEX. El oficio: AR-03/1642/2015 deja sentada la fecha de separación del cargo y, de acuerdo con la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, es a partir de esta notificación cuando procede la separación legal del sacerdocio. El oficio dice: “Ahora bien, favoreciendo el principio de máxima publicidad de la información en posesión de los sujetos obligados, se informa que el 17 de febrero de 2015, se recibió en esta dirección, un comunicado por parte de la asociación religiosa Arquidiócesis de Hermosillo, en el que da a conocer la separación del ministerio de culto a Iván de Jesús Bernal Zamora”.

Es decir que, efectivamente, Bernal Zamora deja de ser ministro de culto toda vez que ha habido una notificación formal a la Secretaría de Gobernación. Pero este hecho, por sí sólo, no le garantiza u otorga el derecho a contender por un puesto de elección popular, toda vez que debió de haberse separado de su ministerio cinco años antes. Esta disposición legal no es menor y obedece a un principio histórico de la separación Iglesias – Estado en México. Por lo tanto, Bernal Zamora, legalmente, no puede ser candidato a la alcaldía de Agua Prieta y, sin embargo, en estos momentos se encuentra en campaña política sin importar que se estén violando un sinnúmero de principios rectores del Estado mexicano, leyes reglamentarias a artículos constitucionales y leyes secundarias.

Y como si la política en este país no estuviera a punto de quiebre, la llegada de personajes de la farándula, deportistas y ex deportistas y, ahora, sacerdotes a puestos de elección popular, nos advierten de un panorama indeseable, que repetirá el fracaso como constante en el principio de representación política de todo un sistema que hace mucho caducó, un sistema que huele mal, muy mal, un sistema que debemos transformar inmediatamente.

 

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