Sara S. Pozos Bravo

El retorno de los dioses en España

La educación pública en España está de espanto. La razón principal fue la publicación del contenido curricular de la asignatura de religión católica para educación primaria y secundaria obligatoria. En la escuela pública en España, todos los centros escolares de los niveles mencionados, tienen por obligación ofrecer la materia de “Religión Católica”. Son los alumnos (o sus padres) quienes optarán por tomar la asignatura o no.

Lo que ha involucionado la educación es que el contenido curricular ha sido elaborado por la jerarquía católica. Lo anterior se deriva de un acuerdo establecido entre el Estado español y la Santa Sede sobre “Enseñanza y Asuntos Culturales”, que garantiza que dichos contenidos serán elaborados por la jerarquía. Pero no sólo eso porque dicho acuerdo también garantiza que “la determinación del currículo y de los estándares de aprendizaje evaluables que permitan la comprobación del logro de los objetivos y adquisición de las competencias correspondientes a la asignatura de Religión es competencia de la autoridad religiosa. Las decisiones sobre utilización de los libros de texto y materiales didácticos y, en su caso, la supervisión y aprobación de los mismos corresponden a la autoridad religiosa”.

En España, bastión católico de Europa, el gobierno hace la chamba a la iglesia católica. El Boletín Oficial del Estado, con fecha 24 de febrero de 2015, publica el contenido curricular de la asignatura de Religión católica, en donde se establecen los cuatro bloques “que pretenden recoger el saber antropológico cristiano acumulado a lo largo de los siglos. Esos bloques parten del sentido religioso del hombre, continúan con el estudio de la revelación; Dios se manifiesta al hombre y lo hace en una historia concreta, con personajes y situaciones que alumnado debe conocer y que contribuirán a su comprensión del mundo. Dicha revelación culmina en Jesucristo y el mensaje evangélico, centro del tercer bloque del currículo y eje vertebrador de la asignatura. Por último, se estudia la Iglesia como manifestación de la presencia continuada de Jesucristo en la historia”.

Entre los estándares de competencias a adquirir, destaco los siguientes: “asombro por lo que Dios hace”; “Memoriza y reproduce fórmulas sencillas de petición y seguimiento”; “Expresa el respeto al templo como lugar sagrado”; “Explica significativamente el origen del Padre Nuestro”; “Localiza y describe situaciones de pecado descubiertas en los relatos de las religiones antiguas”; “Califica el tipo de pecado en situaciones de su entorno…”; “Identifica y juzga situaciones en las que reconoce la imposibilidad de ser feliz”; “Investiga y recoge acontecimientos de la historia donde se aprecia que el hecho religioso ha sido el motor de cambios para potenciar los derechos humanos, la convivencia, el progreso y la paz”.

Al finalizar, el alumno estará perfectamente adoctrinado en la religión católica con dinero público de los contribuyentes españoles.

 

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