Sara S. Pozos Bravo

Recomendaciones de Naciones Unidas a la Santa Sede

Emplazada por el Comité de los Derechos del Niño en 2014 a presentar su tercero a sexto informe combinados en septiembre de 2017, la Santa Sede también recibió una serie de recomendaciones que evidencian el incumplimiento de la Convención Internacional de los Derechos del Niño y el doble discurso que a lo largo de su historia ha utilizado para evadir sus responsabilidades. Algunas de estas recomendaciones son las siguientes:

"9. El Comité lamenta que la mayoría de las recomendaciones que figuran en sus observaciones finales de 1995 sobre el informe inicial de la Santa Sede (CRC/C/15/Add.46) aún no se hayan aplicado plenamente [...] 28. El Comité exhorta a la Santa Sede a que adopte un enfoque basado en los derechos humanos para luchar contra la discriminación entre niñas y niños y abstenerse de usar terminología que pueda menoscabar la igualdad entre niñas y niños [...] 34. El Comité recomienda a la Santa Sede que determine el número de niños engendrados por sacerdotes católicos, establezca la identidad de estos niños y tome todas las medidas necesarias para garantizar que se respete el derecho de estos a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos, según corresponda. El Comité también recomienda a la Santa Sede que deje de imponer la firma de acuerdos de confidencialidad a las madres como condición para obtener planes financieros que les permitan mantener a sus hijos. [...]

37. El Comité está preocupado por que la Santa Sede no ha tomado las medidas necesarias para proteger y garantizar la justicia para las niñas que fueron arbitrariamente internadas por sus familias, instituciones estatales e iglesias en las Lavanderías de la Magdalena dirigidas por cuatro congregaciones de monjas católicas en Irlanda hasta 1996. El Comité está preocupado en particular por el hecho de que: a) Las niñas internadas en esas instituciones eran obligadas a trabajar en condiciones semejantes a la esclavitud y con frecuencia sometidas a tratos crueles, inhumanos y degradantes, así como a abusos físicos y sexuales; b) Se privaba a las niñas de su identidad, educación y a menudo alimentos y medicamentos esenciales, se les imponía la obligación del silencio y se les prohibía tener contacto con el mundo exterior; c) Se separaba por la fuerza a los bebés de las muchachas solteras que daban a luz antes de entrar en el convento o mientras estaban internadas en las Lavanderías; d) Aunque las cuatro congregaciones católicas de que se trataba estaban sujetas a la autoridad de la Santa Sede, no se habían adoptado medidas para investigar la conducta de las monjas que dirigían las Lavanderías ni para cooperar con las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley a fin de que los responsables de este abuso, así como todas las personas que organizaron y se beneficiaron a sabiendas del trabajo no remunerado de las muchachas, rindan cuentas [...]"

Al día de hoy, el silencio de la Iglesia Católica es tan ensordecedor que no hay forma de ignorarlo.

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