Sara S. Pozos Bravo

El paso a la libertad

Eso significaba o representaba la Pascua judía, de acuerdo con la narración bíblica. Era la fiesta que les recordaba lo que Jehová, su Dios, había hecho por ellos en Egipto, cuando los había olvidado por tanto tiempo y cómo después había regresado para sacarlos de la esclavitud. La Pascua daba inicio con el calendario judío. Era el mes que iba a ser el primero de todos los meses para Israel. A partir de ese momento, la vida del judío comenzaba a ser medida en función de sus acciones y en ausencia de sus errores.

La Pascua judía, con todas sus implicaciones, significados y connotaciones, era el preámbulo en simbolismos de la Pascua en el cristianismo. Lo que otrora requería de un cordero para ser sacrificado, ahora exigía la vida de Jesucristo para que, con su muerte, llegara la oportunidad de la libertad en términos espirituales, para la humanidad. ¿En qué consistía esa libertad y qué implicaciones traía consigo? La libertad de decidir vivir bajo los parámetros del cristianismo; la libertad de saber que un hombre asimiló e hizo suyo un propósito mayor que su propia vida; la libertad que implicaba una oportunidad para creer en ese sacrificio y para pensar en una vida después de la presente.

El día de hoy, 1 de agosto, teniendo como referencia ambos sucesos bíblicos, la Iglesia La Luz del Mundo comienza con su año espiritual. Este es, para los creyentes, el primero de todos los meses. Lo inician como siempre y como saben: en oración, agradeciendo al Creador la oportunidad de iniciar un nuevo año para vivirlo con base en los parámetros que de la fe cristiana y la revelación del evangelio al apóstol de Jesucristo, hermano Naasón Joaquín García, emanan. Es también el inicio de una cadena de oración las veinticuatro horas del día, que durará hasta el próximo día 9, en la que pedirán al Creador a favor de cada uno de los creyentes que asistirán a Guadalajara para recordar ese momento en el que Jesucristo, hace más de dos mil años, entregó su vida para que todos los creyentes en él, tuvieran oportunidad de salvación.

Quienes viven en Guadalajara y forman parte de la Iglesia La Luz del Mundo, al tiempo que oran por los peregrinos, lo hacen también por ellos mismos. También buscan la cercanía con Dios a través de la oración, teniendo razones de sobra para agradecerle al Creador, todo lo que les ha permitido vivir hasta el inicio de este año nuevo espiritual. El que se acaba de terminar, fue un año que parecía terminar con todo pero que ya estaba establecido en el plan de Dios la continuidad de La Luz del Mundo. Un año lleno de dolor que luego se transformó en alegría. Un año lleno de angustia que después se transformó en certeza. Un año que fue pero ahora ya es otro en el que el sol y la paz se asoman todos los días al corazón de los creyentes.

Los cristianos de la Iglesia La Luz del Mundo, en esta nueva era, también buscan reencontrarse con la libertad espiritual, en lo que consideran la fiesta más grande de toda la Tierra.

 

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