Sara S. Pozos Bravo

Odio religioso colectivo (Primera de dos partes)

El 26 de diciembre de 2013, el Relator Especial sobre Libertad de Religión o Creencias –mandato especializado establecido por la Asamblea General – dio a conocer su Informe Especial cuya temática fue el odio religioso colectivo. En sus observaciones se centra en la necesidad de hacer frente a las manifestaciones relacionadas con el odio religioso. La cuestión de cómo pueden los Estados y otros interesados abordar adecuadamente este tema se ha vuelto apremiante en los últimos años.

El Relator Especial analiza las causas fundamentales del odio religioso y los factores políticos que lo agravan a fin de comprender mejor ese inquietante fenómeno y elaborar estrategias eficaces de prevención y respuesta. Las manifestaciones de odio colectivo envenena las relaciones entre las comunidades –dice el Informe- ponen en peligro a las personas y los grupos y dan lugar a innumerables violaciones a los derechos humanos por parte de organismos estatales y agentes no estatales. Las diversas formas de odio colectivo incluyen también el odio religioso. Si bien no existe una definición convenida de manera general de este fenómeno, el Relator Especial entiende por "odio religioso colectivo" toda manifestación conjunta de emociones intensas e irracionales de oprobio, enemistad y aversión hacia un grupo o persona concretos realizada en nombre de una religión o creencia determinada. Tales manifestaciones pueden hacerse con la intención de defender determinadas pretensiones de estar en posesión de la verdad y prácticas, normas o identidades religiosas o relacionadas con las creencias en un contexto de amenazas percibidas o imaginarias.

En la práctica, las manifestaciones de odio religioso colectivo a menudo se solapan con el odio nacional, racial, étnico o de otro tipo y, en muchos casos, puede parecer imposible separar claramente ambos fenómenos. Como resultado de ello, la etiqueta "religión" puede ser a veces imprecisa y problemática cuando se utiliza para describir fenómenos y motivos de odio colectivo complejos. Estas manifestaciones pueden desencadenar una dinámica negativa aparentemente irrefrenable; sin embargo, no son erupciones volcánicas, sino consecuencia de un largo y lento proceso provocado por el ser humano quien, a través de sus acciones u omisiones, utiliza su fe para justificar su odio hacia el que no cree o piensa igual que él.

El odio religioso colectivo tiene su origen en el miedo al otro. A diferencia de la compasión, que requiere apertura al punto de vista de otras personas, el miedo alimenta la intransigencia de las personas y los grupos. La gente quiere saber, y en ocasiones pretende saber, en quién puede proyectar sus múltiples temores. El temor es alimentado del rumor y éste, a su vez, es impulsado por el autor intelectual del rumor. Desarrollado como estrategia publicitaria, el rumor destruye cualquier posibilidad de entendimiento entre las personas. Sus consecuencias son múltiples e impredecibles. La semana que entra, hablaremos más de esto.

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