Sara S. Pozos Bravo

La nueva era en La Luz del Mundo

Aquella madrugada del 14 de diciembre pasado, antes que el alba rayara, se escucharon las primeras palabras del apóstol de Jesucristo, hermano Naasón Joaquín García: “Mi tiempo ha llegado. La nueva era en La Luz del Mundo”. De inmediato, en obediencia al llamado que Dios le hiciera el día 8 de ese mismo mes, tomó la dirección de la Iglesia y las decisiones no se hicieron esperar. A finales de ese año, anuncia una gira universal que daría inicio en la América del Sur. Chile primero, Argentina después, serían las primeras naciones con sus creyentes, en recibir al apóstol de Jesucristo. En la víspera de un nuevo año, la autoridad apostólica en la persona del hermano Naasón es utilizada para reconciliar a los creyentes de su prédica, con Dios. Por primera vez bajo su dirección, se anuncia también la primera Santa Cena.

La gira, cuyo objetivo principal era consolar a los creyentes tras la separación física del hermano Samuel, sufre un giro de 360 grados el mismo día que inicia. En Chile, los creyentes reciben igual al hermano Naasón que como recibían al hermano Samuel. No hay distinción en la Elección porque ésta ha sido hecha por Dios y los creyentes así lo sienten. La transmisión en vivo deja escuchar el grito que sale del alma de los hermanos de Talca; evidencia los rostros llenos de lágrimas porque han visto al que Dios ha elegido y lo han reconocido como el enviado de Dios para cuidar de ellos. Lo mismo sucede en Argentina, Paraguay y Brasil.

Mientras tanto, en Colombia, se llevan a cabo los preparativos por ser la sede de la primera Santa Cena en la era del apóstol de Jesucristo, hermano Naasón Joaquín. La fecha elegida fue el 14 de febrero. Cerca de veinte mil creyentes se reúnen en Medellín ese día en el que el recuerdo de la última cena que Jesucristo tuvo con sus discípulos es revivido. Nuevamente, la autoridad apostólica es utilizada para alcanzar la libertad espiritual de los creyentes. Y cada vez que el apóstol de Jesucristo se presenta, multitudes de personas le escuchan, le siguen, le aman, le reconocen. A su paso por Sudamérica, cientos de personas ajenas aún a la fe de La Luz del Mundo le escuchan y muchos de ellos, tras haber escuchado su prédica, deciden formar parte de la Iglesia.

Apenas hace un par de días, el apóstol de Jesucristo, desde Dallas, establece el “Año de la Reconciliación”, en el que abre la puertas y acerca el perdón para volver a la comunión espiritual, para acercar al que se había alejado, para unir al que se había separado, para sanar al que había sido herido, para cubrir y cobijar al que había padecido frío, para alimentar al que había pasado hambre.

Bajo la administración y dirección apostólica del hermano Naasón Joaquín, la Luz del Mundo adquiere una visión global y tendrá un crecimiento inimaginable, consecuencia y cumplimiento a las palabras que Dios le diera al hermano Naasón, el 8 de diciembre pasado. Y apenas han transcurrido casi tres meses desde aquella madrugada.

 

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