Sara S. Pozos Bravo

Retos globales de la libertad religiosa

En septiembre de 2016, el Relator Especial para la Libertad Religiosa de Naciones Unidas, en colaboración con el Consejo Mundial de Iglesias y el Consejo Ecuménico de Finlandia, organizó un taller sobre la religión y la libertad religiosa en la diplomacia internacional, cuyos objetivos principales consistían en entender cómo se utilizaba la religión en la política exterior. Si bien es cierto que estos temas poco preocupan a nuestros legisladores y gobernantes, es importante entender las propuestas metodológicas y postulados teóricos de estos temas, a fin de incorporarlos en las políticas públicas locales y garantizar así el derecho a la libertad religiosa.

En consonancia con la creciente importancia a nivel mundial que se asigna a la introducción de reformas en materia de derechos humanos, el Relator Especial presentó en 2017 su Informe, con especial atención a la tarea de hacer efectivo el derecho a la libertad de religión o de creencias en todos los países. En su calidad de principal coordinador en el sistema de derechos humanos de las Naciones Unidas para la promoción del derecho a la libertad de religión o de creencias, destacó que los procedimientos especiales del Consejo de Derechos Humanos son más eficaces cuando forman parte de un sistema coordinado y coherente, como ha demostrado la práctica del mandato.

Los procedimientos especiales han mejorado las funciones de promoción y protección del Consejo de Derechos Humanos a través de comunicaciones oficiales (cartas de denuncia y llamamientos urgentes) con los Gobiernos en relación con la triple obligación de los Estados de respetar, proteger y hacer efectivo el derecho a la libertad de religión o de creencias en todas sus dimensiones. A pesar de ser un instrumento relativamente viejo y que ha sido utilizado en diversas ocasiones de manera favorable, en nuestro país se desconoce tal herramienta jurídica internacional a favor de la libertad religiosa. En el Informe del Relator se destaca que entre 2004 y el 30 de noviembre de 2016, el mandato transmitió? un total de 618 llamamientos urgentes y cartas de denuncia a 87 Estados. Desde que asumió? el cargo en noviembre de 2016, el Relator Especial ha enviado comunicaciones relativas a ataques sectarios contra minorías religiosas, acusaciones de apostasía y blasfemia, prácticas discriminatorias en relación con la construcción de lugares de culto, interrupción de reuniones religiosas pacíficas en domicilios privados, ataques contra dirigentes religiosos, censura de opiniones religiosas y confiscación de material religioso.

Y todos estos actos de violación a la libertad religiosa son el pan de cada día de cientos de mexicanos que han preferido una fe distinta a la hegemónica. Así que, sin duda alguna, deberían de ser consideraciones generales mínimas para que nuestros gobernantes garanticen la libertad religiosa de todos, incluidas las minorías religiosas, no sólo en zonas urbanas o grandes ciudades, sino allá en donde a veces los usos y costumbres se vuelven políticas de estado.

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