Sara S. Pozos Bravo

La libertad religiosa

Algo pasa con este derecho en diferentes países del mundo. Un fenómeno llamado “Estado Islamista” ha hecho su aparición para imponer una especie de estado de terror en algunos países árabes. Este grupo fundamentalista vuelve a utilizar como pretexto el Islam aunque esa religión nada tiene que ver con el extremo y la interpretación personal que de ella hacen. Atentados en Afganistán, en Iraq, en Turquía y en otros países en donde la libertad religiosa no está reconocida como tal o en donde los gobiernos han convertido a sus estados en estados confesionales, limitando así la libertad religiosa.

En Europa, continente en el que la libertad religiosa ha ido ganando terreno y se ha convertido en uno de los derechos intocables, el regreso de los dioses en España, y el laicismo ajustado a una serie de realidades en Francia ha puesto en la agenda de esos países la libertad religiosa. La democracia  en estos países puede ser incuestionable pero el tema de la laicidad de los estados se convierte en éstos en una condición indispensable para la democracia. Luego entonces, lo que puede estar afectándose es la laicidad cuyos principios sostienen la democracia. Uno de estos principios es la separación del Estado con las Iglesias, de donde se deriva, entre otras cosas, el tema de la educación laica y su férrea oposición, la educación religiosa en las escuelas públicas.

Este último tema es la mayor tentación de las iglesias hegemónicas, sean las que fueren. Es la forma más vil de garantizar que otros hagan su trabajo, atentando contra las formas de creer de otros. Es el camino más fácil para seguir con su hegemonía. Y es la forma más aberrante de manipuleo y tergiversación de los conceptos y de los derechos humanos. Algo así sucede de manera alarmante en España o lo que hace algunos años sucedió en Francia con aquella ley que impedía el uso del velo islámico en las escuelas públicas. O eso sigue como una “ardiente tentación” que los representantes de la iglesia hegemónica aquí en México.

Por eso habría que preguntarnos si el tema de la libertad religiosa está realmente garantizada en nuestro país. A mi entender, el problema con la libertad religiosa no es un tema que ameritaba ninguna reforma constitucional como la de hace tres años. No. El problema son los políticos que utilizan el recurso público como si fuera suyo y se la pasan regalando el dinero a las iglesias hegemónicas. O la utilización de símbolos religiosos en escuelas y espacios públicos. O las formas raras de hacer política, siempre en lo “oscurito”, siempre detrás de los electores, siempre detrás del pueblo. Eso es lo que ha dañado y ha ido minando los principios de la laicidad en México y no un texto constitucional.

A tres años de haberse llevado a cabo la reforma constitucional del artículo 24, los espacios ganados por la iglesia hegemónica se limitan a los municipios rurales, pero esto es una advertencia de las auténticas y reales aspiraciones de la iglesia hegemónica.

 

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