Sara S. Pozos Bravo

La libertad religiosa en Naciones Unidas (Primera parte)


Para entender el derecho a la libertad religiosa de acuerdo con Naciones Unidas, hay que conocer los documentos que sirvieron de base para su conceptualización. Tres documentos denominados "Informes" nos sirven para esta entrega y la de la semana siguiente. Por cuestiones de espacio únicamente analizaremos dos documentos. El primero, el Informe Preliminar sobre la Discriminación en Materia de Religión y de Prácticas Religiosas, fue elaborado por Philip Halpern y presentado el 30 de noviembre de 1954, por encargo de la Subcomisión de Lucha contra las Medidas Discriminatorias y de Protección a las Minorías (Subcomisión de Minorías). Este Informe Preliminar consta de seis capítulos en los que se analiza la urgente necesidad del estudio, la naturaleza del derecho a la libertad religiosa y a la libertad de conciencia, el alcance que debería tener el documento, así como el procedimiento para realizarlo.

En este informe se señala como cuestión fundamental que el derecho reconocido en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos comprende el derecho de tener una creencia –que es más una convicción filosófica que una creencia religiosa- y comprende, también, el derecho de cada persona al ateísmo. El Informe del profesor Halpern continúa declarando que existen múltiples religiones propiamente dichas y una diversidad de convicciones que mueven la vida de los seres humanos; y estas convicciones pueden ser no teístas, ateas y agnósticas por lo que se debe de buscar la coexistencia pacífica entre todas ellas y la tolerancia. De manera que podemos afirmar que la palabra creencia, junto con la de convicciones, es entendida por Naciones Unidas más con la libertad de pensamiento o como una convicción política, que como una creencia religiosa estrictamente.

Un tema de suma importancia analizado en el Informe Preliminar es la causa de la intolerancia religiosa. Así, considera que la primera causa es la relación entre la Iglesia y el Estado cuando los Estados institucionalizan una religión oficial, cuando se establecen como estados confesionales, lo que en el instante puede constituir un acto de discriminación contra otras religiones. Un caso de un Estado confesional pero que garantice la plena libertad religiosa de los individuos puede darse y evitar así el acto de discriminación. Sin embargo, esta exigiría el respeto a las diferencias en materia religiosa y el reconocimiento del derecho de los miembros de la comunidad a adherirse a religiones que no sean la preponderante. Los países en que la libertad religiosa se basa en el principio de la tolerancia existe el peligro de que se dé una interpretación mínima al concepto de libertad, reconociendo el derecho individual de culto, pero suprimiendo o dificultando la manifestación pública de la fe religiosa de la minoría, o la enseñanza activa de doctrinas de la religión minoritaria.

La semana que entra conoceremos el segundo documento que sirvió de base para tan importante derecho.

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