Sara S. Pozos Bravo

El fisco y las iglesias

Si para la mayoría de las iglesias, nadie escapará del castigo –o premio eterno-, para el fisco ni las iglesias se escaparán del pago de los impuestos. El Servicio de Administración Tributaria (SAT), dice que las Asociaciones Religiosas “son congregaciones que tienen como fin el ejercicio del culto a una divinidad; para efectos fiscales, se considerarán a las iglesias y demás agrupaciones que cuenten con su registro constitutivo…”

El tema de la inscripción de las iglesias en el Registro Federal de Contribuyentes no es nuevo. Viene de la reforma de 1992, cuando el entonces presidente de México, Carlos Salinas de Gortari, les reconoció personalidad jurídica. Durante ese tiempo y hasta la reforma fiscal de este año, las iglesias únicamente realizaban su declaración anual en la que informaban –o declaraban- el IVA y el ISR y hasta ahí.

Ahora, las iglesias tienen que llevar de manera electrónica un registro analítico –dice el SAT- de todas sus operaciones de ingresos y egresos, acompañando la documentación comprobatoria correspondiente, de tal forma que pueda identificarse cada operación, acto o actividad, indicando fecha, monto de la operación y el concepto al que se refiere. Este registro electrónico, transformado a una declaración mensual, deberá de ingresar a la página del SAT, así, cada mes.

Luego, con ese registro electrónico, las iglesias deberán de expedir comprobantes fiscales simplificados, elaborando un Comprobante Fiscal Digital por Internet (CFDI) global que ampare los conceptos expedidos. Es decir, si una persona que asiste a una iglesia y da una ofrenda o limosna por alguna cantidad específica, la asociación religiosa deberá de registrar esa ofrenda o limosna en un sistema o en un simple archivo de Excel. Luego, registrará ese donativo (o los que se hubieren recibido en el mes), en la declaración mensual. En ese lapso de tiempo, la asociación religiosa deberá de haber expedido el CFDI al integrante de la iglesia que realizó la ofrenda o dio la limosna.

Al parecer, el tema de que las iglesias no sean empresas pero igual hay que fiscalizarlas, no tanto por lo que no generan en términos de productividad y empleo o riqueza, sino para evitar la evasión fiscal, se ha ido complicado al grado tal que el mismísimo SAT otorgó una ampliación en la fecha para que las asociaciones religiosas se regularicen con el nuevo esquema fiscal. De acuerdo con el oficio 600-04-01-2014-06234, folio 222420, con fecha del 8 de mayo, se modifica la fecha y se amplía el plazo para que las instituciones religiosas asimilen la reforma y cumplan con sus obligaciones fiscales contenidos en dicho oficio, hasta el 31 de diciembre de 2014.

La fiscalización a las asociaciones religiosas parece ir en serio, esta vez. Con el sistema de comprobantes digitales, no parece haber opción de ningún otro tipo que no sea el cumplir con las obligaciones fiscales. Las disposiciones están en el documento mencionado y sólo queda esperar a enero de 2015.

 

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