Sara S. Pozos Bravo

La fe de La Luz del Mundo

Inició el éxodo de miles de creyentes. Alistados, esperanzados, confiados y sólo en espera de la oración que se realiza todos los años el 1 de agosto, miles de peregrinos recorren cientos de kilómetros para llegar a la Hermosa Provincia, cuya referencia salmista la llama “… el gozo de toda la Tierra.” Eso es la Hermosa Provincia para los creyentes en la prédica apostólica del hermano Naasón Joaquín García, quien se ha convertido –en cumplimiento de lo profetizado por Dios un 8 de diciembre de 2014- en un auténtico consolador.

La fe de La Luz del Mundo, el sentido de una vida después de la presente llamada esperanza, la posibilidad de obtener el perdón por los pecados cometidos y, en consecuencia reestablecer el vínculo con Dios, es lo que conlleva asistir a la Santa Convocación de la Iglesia. En esta fe y con estas convicciones, los hermanos logran, alcanzan lo imposible mediante la confianza en la oración que desde el día 1 de este mes realizó el apóstol de Jesucristo. Uno a uno, los que llegan, se saben confiados y seguros. Para ellos, Hermosa Provincia representa un oasis espiritual: es un espacio más que geográfico y físico, un lugar que alimenta su espíritu, lo llena de fuerzas y ánimo que les permite continuar en espera de la segunda venida de Jesucristo o, en espera del descanso eterno.

Puede que la sociedad tapatía sea quien mejor haya asimilado la presencia de miles de peregrinos. Advertida sobre la derrama económica que se concentra en la capital del Estado de Jalisco, principalmente, los comerciantes de la zona saben que los 300 millones de dólares estimados que dejará la Santa Convocación, les garantizará ingresos durante un periodo de tiempo considerable. Pero para muchos ciudadanos ajenos a la fe de La Luz del Mundo, el tema económico no ha sido una prioridad; en su lugar, la tolerancia y el respeto, durante los últimos cincuenta años, ha sido un valor en constante reconstrucción entre los creyentes de esta fe y aquellos que no la comparten.

La fe de La Luz del Mundo ha sido notoria a muchas personas. Sí, las personas ven el uso de las faldas largas en la mujer, o el buen comportamiento del hombre en su entorno social. Sí, ven una colonia cuya sede mundial es símbolo del cristianismo contemporáneo. Sí, ven un grupo de personas unidos y solidarios. Pero no sólo eso es lo que los distingue, sino la certeza de una vida después de la presente, en perfecta unidad con quien reconocen como el apóstol de Jesucristo.

Por eso, en pleno proceso de globalización, la dirección apostólica del hermano Naasón Joaquín García, garantiza la proyección universal del mensaje de Jesucristo. Uno a uno, los países en los que está presente la Iglesia, se suman. En este sentido, se espera que este año salgan los primeros misioneros a China, Rusia, Polonia y otros países de Europa. Esta Iglesia no se detiene; continúa en pleno proceso porque la nueva era apostólica garantiza la presencia de la Iglesia La Luz del Mundo y el tiempo de la globalización de esta fe.

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