Sara S. Pozos Bravo

El éxodo de La Luz del Mundo

Desde Alaska hasta Chile. De Alemania, Finlandia y Suiza a Australia, Hawaii e Israel. Miles de cristianos que profesan la fe de La Luz del Mundo, salieron de sus lugares de origen para llegar a Hermosa Provincia, en Guadalajara, Jalisco. Ayer, cuando un grupo de 30 chilenos hicieron su arribo al mismo tiempo que una familia de ocho integrantes de Alaska, los polos de la Tierra se juntaron en un punto específico y dejaron de estar inevitablemente distantes. Fue en la Hermosa en donde llegaron, sus miradas se cruzaron y visiblemente emocionados, se dijeron uno a los otros: “La paz de Dios”.

Es el éxodo de La Luz del Mundo, mismo que dio inicio el pasado  1 de agosto, cuando el apóstol de Jesucristo, hermano Naasón Joaquín García, hizo el llamado para dar el inicio a la salida de los creyentes. Otrora, el éxodo de Israel marcó el paso hacia la libertad de los judíos de Egipto. En este tiempo, la salida de los creyentes de La Luz del Mundo para participar en la Santa Convocación, reunión que celebran en recuerdo del sacrificio que Jesucristo hizo por la humanidad.

El evento, que reúne a cerca de cuatrocientos mil delegados durante más de siete días, tendrá el día de mañana la ceremonia de Bienvenida, por primera vez bajo la administración apostólica del hermano Naasón Joaquín García. En el silencio a veces, en las pláticas otras tantas, en el rostro de los creyentes, en la emoción de estar en Hermosa Provincia, en las lágrimas que sobre sus mejillas se derraman, en una frase, en un instante, en el aquí y ahora, en todo lo que tuvieron que pasar, en la fe misma, en el sentir que no cabe y salta de su corazón con palabras de agradecimiento a Dios, en todas y cada una de estas expresiones, hay una sola constante, un eje que los une, una razón que los mueve.

Estar en Hermosa Provincia, a pesar de las circunstancias actuales, del desempleo, de la economía precaria, del abuso de las aerolíneas, de la prepotencia de las autoridades… a pesar de tantas limitaciones, de tantos estorbos, de tantos escalones por subir; estar en Hermosa Provincia para participar del recuerdo de la última cena que Jesucristo tuvo con sus discípulos antes de morir, es la razón que los mueve. Escuchar a quien han reconocido como el hombre que Dios ha elegido para guiar los destinos espirituales de su Iglesia, al apóstol de Jesucristo, hermano Naasón Joaquín, es encontrar un oasis de paz y tranquilidad, el cierre de todos los instantes que los afligieron y es esperar el momento en el que, una vez, estarán en comunión con Jesucristo, en la unión perfecta de la fe y el alma de los creyentes, porque al hacerlo, fuerza y ánimo recibirán para reiniciar su caminar en esta vida, esperando el cumplimiento de la promesa de Dios al apóstol de Jesucristo.

Con la ceremonia oficial de Bienvenida, se continuarán también las oraciones a lo largo de toda una semana, esperando que llegue el 14 de agosto, la oración del apóstol de Jesucristo y la reconciliación.

 

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