Sara S. Pozos Bravo

La mezquindad humana

Todo empezó con los nuestros, con nuestros gobiernos. Hace muchos años nos engañan, nos saquean. Nos han dejado en la pobreza y nos han vendido al mejor postor. Cuando creíamos que habíamos visto lo peor con Fox, llegó Calderón pero ni los dos juntos le llegan a Peña Nieto.

Los políticos mexicanos –en su inmensa mayoría- nos han mostrado su mezquindad. Hasta en la forma de llamarnos “humanos” se han visto pobres. Utilizando la política y el poder, corrompieron las instituciones enfermándolas de muerte. Uno a uno, legalizaron lo ilegal e inventaron impuestos. Sumaron al típico IVA, el impuesto por tener auto, por trabajar, por los productos del trabajo, por los que no pagan sus impuestos y un larguísimo etcétera. A la par, los políticos se inventaron los diputados de representación proporcional y ahí, ni más ni menos, garantizaron la continuidad de las instituciones que no representan a nadie que no sean ellos mismos. De curul en curul brincaron como chapulines, cayendo en una u otra cámara, haciendo negocios con las tierras, los hidrocarburos, y hasta con los representantes de los intereses más oscuros y poco confiables. El invento fue mejor cuando dizque aumentaban el salario mínimo. Ahí era donde se veía la auténtica razón de ser de los 200 diputados de representación. Y entonces, cuando hace muchos años el salario mínimo no alcanzó para la canasta básica, nadie reclamó nada. En este contexto de saqueo al despoblado llegó el incremento a la gasolina, pero también las decisiones del presidente de Estados Unidos. Y en una economía tan dependiente de ese país como la nuestra, lo peor no fue lo que nos hicieron nuestros gobiernos, sino lo que hará el presidente del país más poderoso del mundo.

Así que ignorando cualquier situación humana, cualquier historia de vida, cualquier dolor ajeno y cualquier mínimo sentido de lo humano, Trump se dispone a mostrar lo mejor de sí como empresario, pero lo peor de sí como ser humano. Y al igual que la mayoría de nuestros políticos, Trump nos llevará a peores niveles de pobreza, al saqueo indiscriminado de lo que queda de nuestras riquezas, y a disfrutar de su momento de poder.

Y no sé el o los porqués, pero la historia del ascenso al poder político de Trump me recuerda a la historia de Hitler. Y sus discursos también. Y sus decisiones, invariablemente. Y si antes fueron los judíos la carne de cañón de Hitler, ahora seremos los mexicanos los perseguidos por tan temible presidente. En el aquí y en el ahora, no parece haber forma de evitar lo que muchos analistas advierten: las revueltas sociales. Ni podemos hacer nada frente a Trump ni nuestro gobierno parece saber qué hacer.

Quién sabe si sea hora de ver otros horizontes. Hace años vengo leyendo y escuchando que deberíamos de diversificar nuestros mercados. Pues bien, quizá la hora haya llegado. Lo que Trump ha demostrado es mezquindad humana, por cierto, nada que no nos hayan mostrado antes cuanto político ha llegado al poder en cualquier nivel de gobierno en nuestro México.

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