Sara S. Pozos Bravo

La discriminación según FIFA

La palabra no implica discriminación. Y menos lo es si se grita en el estadio de fútbol. Sí denota una calificación denigratoria pero eso no es lo mismo que discriminación. La gritan los mexicanos que, habituados a creer que el mundo se resuelve a gritos, inventaron un lenguaje común para participar de manera activa en un partido. Los europeos –entre ellos, el Comité de la FIFA- creen que, como en aquel país todo es síntoma y objeto de discriminación, ven un conflicto social en donde hay relajación y un posible acto de discriminación en una simple palabra que, gritada al unísono por miles de mexicanos, suena fuerte pero nada más.

La palabra “discriminación”, significa acto y efecto del verbo discriminar. Este verbo, a su vez, se define como “dar trato de inferioridad a una persona o colectividad por motivos raciales, religiosos, políticos, económicos, etcétera”. La otra palabra, la que gritan los mexicanos en los partidos de fútbol, al usarse como adjetivo calificativo, tiene una connotación denigratoria. Hasta ahí, la FIFA tendría razón en advertir que dicha palabra no se usara; sin embargo, cuando la palabra es usada por antífrasis, el resultado puede ser usado casi como sinónimo de buena suerte. En otra connotación más, la palabra también puede significar algo así como tonto o necio. Finalmente, puede tener una connotación positiva cuando denota el esfuerzo que se hace para no ser el último en algo.

En el caso de los mexicanos que gritaron en el partido de Brasil –principalmente en ese- la palabra que ahora penalizará con una multa económica al equipo de fútbol, resulta menos grave de lo que se cree y se asegura, pero en el contexto de una FIFA moralista, la palabra resulta intolerable.

Sí, una FIFA moralista que se escandaliza por la palabra que gritan los mexicanos en los estados de futbol, pero que es una de las instituciones más opacas y menos transparentes que existen. Una FIFA moralista que vende al mejor postor la candidatura para un Mundial y se hace rica con los derechos de transmisión que ahora los brasileños le peleaban. Una FIFA que corrompe el juego, que se niega a verificar las decisiones arbitrales con la repetición y la cámara y que sigue sin convencer a nadie de sus altos valores.

Pero si la declaración de FIFA está fuera de toda aseveración discriminatoria, la declaración de la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) está fuera de toda aceptación social. Decir que es “normal” el grito verbal contra el portero del equipo contrario, tampoco puede ser considerado como normal o como una costumbre nacional. Es una palabra que no debería de utilizarse en los estados ni en ningún lado cuando de eventos públicos se trate y debe de ser señalado como tal. Por eso, ambas instancias, tanto la moralista FIFA como la irresponsable FMF, han errado en sus declaraciones: la primera, quizá por ignorancia y la segunda, quizá, por irresponsable. Ojalá que el tema no trascienda y quede en eso: un asunto de gritos.

 

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