Sara S. Pozos Bravo

Esas cosas incomprensibles

El país está mal y de malas. Aquí algunas de las cuestiones más incomprensibles que hoy se presentan en nuestro México, ese que todos queremos, pero que nadie parece cambiarlo.

Primero: el tipo de cambio que genera inflación pero no crecimiento. Un dólar por las nubes, con sueldos por los suelos, con altas tasas de desempleo (que como ya explicaba la UNAM, no es lo mismo que la tasa de desocupación que mide el INEGI), y en consecuencia, incremento en la inflación. Todo cuesta más caro y el dinero no alcanza porque la economía del gobierno y sus explicaciones técnicas no sirven para ayudar al pobre mexicano en su más que vulnerable situación.

Segundo: el tema de Carmen Aristegui y lo que sucede con MVS. Despidos injustificados a su equipo colaborador, lineamientos de la empresa que suenan a censura, presión política con la mejor periodista del país, todo esto deja entrever cómo el poder político pretende convertir a todos los medios en lo que es Televisa para el gobierno. Mucha censura, poca o nula libertad de expresión. Mucho dinero para medios como Televisa (dinero público que los gobiernos creen que es suyo) y poca libertad de prensa para espacios como el de Aristegui.

Tercero: la política discrecional utilizada para premiar a unos y castigar a otros, para dar oportunidades a quienes no la merecen y para ostentar un poder que no se tiene. Así se entiende, pero no se justifica, que “artistas” entren a la política y que los políticos sigan pretendiendo engañarnos. Medio país estará en elecciones y Jalisco no es la excepción. Pero aún aquí vemos cosas como que un payaso pretenda ser alcalde o los cotos de poder continúen colocando personas con perfiles más que oscuros, raros, inexplicables.

Cuarto: el tema de los derechos humanos y su cada vez más flagrante violación. Aquí está Ayotzinapa y el crimen de Estado contra los 43 normalistas desaparecidos. Aquí están los más de veinte mil desaparecidos por diversas autoridades en los últimos años. Aquí está un ejército cuestionado, autoridades civiles corruptas, instancias gubernamentales incompetentes.

Pero aún ante estas cosas inexplicables, aún ante los abusos de autoridad del poder político, aún ante el equívoco poder discrecional del que gozan algunos políticos, siempre hay oportunidad de encontrar una razón, un pretexto, un motivo, para creer que las cosas van a cambiar. Ayer, mientras visitaba algunas bibliotecas en la ciudad de Guadalajara, me animó verlas llenas de jóvenes, mujeres y hombres, de adultos, leyendo libros, escribiendo, tomando notas. Son los menos, cierto, pero eso es importante. Muchos más han encontrado en las redes sociales un espacio de expresión que no tenían. Y ahora parecen estar “informados” a través de esas redes sociales, con todo y las limitantes propias.

Sí, un buen libro, acompañado de un café y música, son la compañía perfecta para creer que este país pronto cambiará.  

 

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