Sara S. Pozos Bravo

El consuelo prometido

Cuando la Luz del Mundo vivía consternada por la desaparición física de su guía y maestro, una promesa fue anunciada al apóstol de Jesucristo, hermano Naasón Joaquín García: ser consuelo para los miles y miles de creyentes que necesitaban ser consolados. Aquella madrugada del 14 de diciembre de 2014, bajo un frío que obligaba a los presentes en la colonia Hermosa Provincia a abrigarse, el nombre de Naasón fue escuchado. Inmediatamente, el grito de júbilo, los llantos de agradecimiento, la voz al unísono y el abrazo fraterno, llegó.

Desde esa madrugada, los creyentes de la Iglesia La Luz del Mundo dejaron de ver al hijo del hermano Samuel para ver, sentir y reconocer al apóstol de Jesucristo, al hombre que Dios había elegido para dirigir los destinos de la Iglesia. Desde esa madrugada, la forma en que Dios actúa se entendió de manera inmediata, se aceptó sin reclamación alguna. Desde esa madrugada, el reconocimiento a esa elección de Dios fue inmediata.

Por eso, el 48 aniversario del natalicio del apóstol de Jesucristo, hermano Naasón Joaquín, cobra suma importancia para los creyentes. Al conocer la designación de Dios para el apóstol de Jesucristo, la razón y el entendimiento de los creyentes encuentra razones para felicitarle, para visitar Guadalajara y acompañarle en este cumpleaños, para orar a Dios por su vida, por su salud, para agradecer a Dios –sobre todo- por todos los favores que, desde el punto de la fe, encuentran los creyentes. El nacimiento del hermano Naasón, previsto por Dios, garantiza la continuidad de su plan, otrora diseñado. Al mismo tiempo, justifica el amor y gratitud hacia el Creador de todas las cosas.

En ese nivel de comprensión, la trascendencia del hombre se consigue a través del legado de sus propias obras. Ubicado en el tiempo y en el espacio, lo cotidiano se transforma en marcas que dejan huella en un camino recorrido para alcanzar el reconocimiento merecido. Siempre insuficiente, siempre limitado, el reconocimiento busca y encuentra en los recovecos del alma las razones que justifican lo merecido y mucho más. El alma sabe, entiende, experimenta, vive las implicaciones, el eco, la emoción, el sentimiento y, nuevamente, el reconocimiento de haber nacido en este inigualable tiempo de gracia. En el camino recorrido por el apóstol de Jesucristo, hermano Naasón Joaquín García, las huellas están marcadas, las obras se derraman en todos los sentidos y el aquí y el ahora nos indican que su tiempo ha llegado. Y con él, el tiempo de Dios y el de La Luz del Mundo.

En esta nueva era apostólica, la Luz del Mundo continúa su camino hacia la vida eterna. De la mano de su guía y maestro, avanza contundente, decidida, inspirada en la doctrina apostólica, en el impulso, seguridad, paz y consuelo que ha representado la vida del apóstol de Jesucristo porque así fue prometido por el Creador de todas las cosas. Poco es lo que se puede decir con palabras para reconocer el enorme e inigualable trabajo apostólico en poco más de dos años de administración.

www.sarapozos.mx