Sara S. Pozos Bravo

Aquello que fue

Naasón Joaquín García es apóstol de Jesucristo. Lo es, no sólo por la fe de quienes así lo han reconocido, sino porque Dios así lo ha establecido. Decir que Dios elige y llama a un hombre para que cumpla una misión y un propósito específicos en tiempos y circunstancias determinadas, puede ser motivo para disentir por parte de algunas personas. Pero tal afirmación ha sido clara, más que evidente, en la forma y narración de hechos contenida en la Biblia; es decir, que esa acción de Dios de elegir a quienes él quiere, es una constante en los patriarcas y profetas del Israel bíblico pero también en la era apostólica neotestamentaria.

El apóstol de Jesucristo es un ser humano que actúa en representación y por mandato de Dios. Está claro que desde el punto de vista del conocimiento científico, tal tema no puede ser “comprobado” por cualquier método científico. Aquí no hay prueba de error. En todo caso, puede o no creerse y por eso es un tema de fe. Pero la fe no es la que lo constituye, determina o elige  apóstol. La fe, en este sentido, actúa como un elemento que Dios despierta en el ser humano para reconocer, para identificar, al que Dios ya ha elegido, a quien había sido determinado por Dios desde mucho antes de todos los tiempos.

Por eso, cuando aquella madrugada del 14 de diciembre de 2014 se escuchó el nombre del hermano Naasón Joaquín García por las bocinas de sonido ubicadas en todas las calles de Hermosa Provincia, los presentes y los ausentes comenzaron a llorar, a –literalmente- saltar, a abrazarse unos con otros, a orar a Dios. Porque su Dios, el mismo del que se habla en las narraciones bíblicas, ese mismo había establecido desde hacía mucho, mucho tiempo que Naasón Joaquín García sería llamado por Dios para predicar a Jesucristo, ya no más en el tiempo de los apóstoles bíblicos sino en la nueva apostólica contemporánea.

¿Puede Dios hacer eso? No tengo la menor duda. ¿Puede el ser humano dudar de lo que Dios hace? Por supuesto que sí, para eso le ha dado Dios el libre albedrío. Pero ¿puede el hombre también creer en estas cosas? Sí, claro que sí. Así que los que han creído en que Dios, en su plan perfecto, establece el tiempo y la persona, y determina las circunstancias, también han sentido, han experimentado lo que el hermano Naasón Joaquín García es ante Dios y ante la Iglesia: el apóstol de Jesucristo. Así lo han reconocido, así se los ha dicho la fe que despertó Dios en sus corazones, así lo ha entendido su propia razón porque la fe tiene razones que la razón no entiende… pero el no entenderlas no quiere decir que no sean razones válidas.

Entender y sentir esto los ha traído a Hermosa Provincia, a la ciudad de Guadalajara, os ha movido cientos y miles de kilómetros para venir a estar con el elegido de Dios en este aniversario por su nacimiento, el primero que se festeja en la nueva era apostólica en la Iglesia La Luz del Mundo en Guadalajara. Esta es la Luz del Mundo y esta, la nueva era apostólica, la era de la globalización de la Iglesia.

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