Sara S. Pozos Bravo

Renacimiento espiritual

La historia de La Luz del Mundo es una historia de fe, una historia de amor, de convicción y de certeza. La historia inmediata en esta nueva era apostólica recuenta los acontecimientos de los dos últimos años, desde la madrugada del 14 de diciembre de 2014 y hasta el día de hoy. Dos años en los que La Luz del Mundo sigue moviéndose. Dos años de dirección y liderazgo apostólico que han catapultado a la Iglesia a dimensiones globales. En esta nueva era, la que dirige el apóstol de Jesucristo, hermano Naasón Joaquín, La Luz del Mundo continúa su expansión a lo largo y ancho en 54 países.

En tan solo dos años, el apóstol ha añadido cuatro países a la larga lista. Además, casi ha duplicado el número de ministros, obreros y misioneros. Los jóvenes, principalmente, han encontrado su razón de ser en la adhesión y fusión a los proyectos apostólicos. Uno a uno, han salido a países ajenos a su cotidianidad para predicar a Cristo resucitado y la elección apostólica auténtica de Dios al hombre; para dar a conocer la esperanza de resurrección y las promesas de Dios a su Iglesia; para notificar de las cosas y acontecimientos de los que han sido testigos; para publicar su fe, su convicción, su creencia.

El miércoles pasado, los reunidos en Hermosa Provincia y los que por Internet vieron la transmisión en vivo, escucharon con atención la narración de los hechos vividos por el apóstol de Jesucristo. Hechos que todos los creyentes en esta fe pasaron y que habrán de transmitirlos; sin embargo, escuchar cómo el que dirige y consuela sus almas vivió cada momento desde aquella madrugada del 14 de diciembre de hace dos años, les permitió entender y valorar la relevancia, la transcendencia del acontecimiento que vivieron.

Porque la historia no sólo es la narración de lo pasado sino constituye el momento fundamental de lo extraordinario. Y esa madrugada de hace dos años, algo extraordinario pasó en La Luz del Mundo. Algo que les levantó de donde estaban, algo que los hizo moverse de la pausa que habían hecho, algo que los consoló del dolor padecido, algo que los revivió espiritualmente hablando. Y ese algo fue el momento más sublime, más glorioso, más
extraordinario que jamás habían vivido: el momento en que Dios da a conocer quién ha elegido para dirigir los destinos de su Iglesia.

Pocas veces en la vida se vive algo así. Pocas veces algo tan único como extraordinario sacude de manera tan hermosa y pacífica la vida de los creyentes. Pocas veces en la vida se puede conocer a un hombre elegido por Dios. Pocas veces en la vida Dios ofrece una nueva oportunidad. Pocas veces en la vida, el renacimiento espiritual se presenta como un hito a partir del cual se teje el futuro con base en las promesas de Dios a su Elegido. Por eso y muchísimas razones más, La Luz del Mundo celebró agradeciendo a Dios el favor de su tiempo, de su plan, de su elección; porque el tiempo de la globalización de la Iglesia ha llegado.

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