Sara S. Pozos Bravo

Perjudicar al Itei

La mayoría de los políticos han destruido a nuestro país. Una y otra vez, su incapacidad combinada con su narcisismo nos ha llevado al lugar en el que estamos en todos los ámbitos. La tentación de los políticos por imponer, “recomendar”, “coadyuvar”, “proponer” y “controlar” los procesos y los tiempos para sus propios fines, es evidente. Muestra de ello es el proceso en el que se encuentra el Instituto de Transparencia, Información Pública y Protección de Datos Personales del Estado de Jalisco (Itei). Las convocatorias públicas para elegir a quienes fungirán como consejeros ciudadanos del Itei (estamos en la tercera), han puesto en jaque al propio instituto. Casi un mes estará detenido porque no pueden sesionar para revisar los recursos interpuestos en materia de transparencia y datos personales en el estado de Jalisco. Esa parálisis institucional es vinculante a la intromisión de políticos: los que filtraron los resultados del primer examen, los que “mueven sus piezas” para garantizarse a sí mismos algo medianamente extraño e inentendible, los que “bajaron a algunos candidatos”, los que se “amparan contra las irregularidades” del proceso. Un proceso amañado desde su origen en el que la Comisión de Participación Ciudadana, Transparencia y Acceso a la Información Pública del Congreso del Estado, ha dejado clara su postura: la responsabilidad en la elección es del Consejo Consultivo del Itei. Y este Consejo ha quedado bastante mal parado. Hay quienes, incluso, están exigiendo que el Consejero Presidente saque las manos del proceso de selección. El Itei había salido más o menos ileso de tanto golpeteo político en procesos anteriores pero extrañamente, en este proceso, pareciera que algunos políticos quieren perjudicar al Instituto. Si no fuera así, no hay otra forma de explicar que algo que debía ser per se transparente, se esté convirtiendo en un auténtico muladar. Así que todo parece indicar que algunos políticos no han entendido que este país es mucho más que ellos y que no va a cambiar por ellos y por sus corruptelas. Cambiará en la medida en que la ecuación para la mejora del ciudadano se logre: menor intervención de políticos, mayor número de técnicos en puestos estratégicos, mayor participación ciudadana y menor impunidad. No habrá otra forma ni hay otro camino para que las cosas comiencen, de una vez por todas, a mejorar. La transparencia y el tema de la rendición de cuentas son fundamentales en la vida democrática del país. Es, además, una condición mínima que debe ser indispensable para garantizar el acceso a la justicia, al inhibir la corrupción vía solicitudes de información. Quizá por eso este proceso haya tenido tanto “interés” de los políticos, porque algunos tengan intenciones de evitar que ciertos documentos se hagan públicos, apenas dejen su encargo. Veremos cómo termina este proceso en su tercera convocatoria. En cualquier caso, el daño al Instituto ya está hecho.

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