Sara S. Pozos Bravo

ONU: libertad de religión y de expresión

El Relator Especial sobre la Libertad de Religión de Naciones Unidas, presentó su informe anual a finales de diciembre del año pasado. El tema central de dicho informe es la interpretación conceptual, doctrinal y alcances de los instrumentos internacionales relacionados con estas dos libertades. “Tras realizar observaciones sistemáticas sobre las analogías estructurales entre estos dos derechos, el Relator Especial examina su interacción en la aplicación de la resolución 16/18 del Consejo de Derechos Humanos, relativa a la lucha contra la intolerancia, los estereotipos negativos, la estigmatización, la discriminación, la incitación a la violencia y la violencia contra las personas basada en la religión o las creencias”. (Cf. A/HRC/31/18)

La primera conclusión del Informe del Relator Especial es desmentir lo que podría considerarse una especie de prejuicio conceptual, respecto a si los dos derechos –el de religión o creencias, por un lado, y el de la libertad de opinión o expresión, por otro, están conflictuados entre sí. Posiblemente subyace la idea que la libertad de expresión favorece e incluso permite y legitima, los debates francos y abiertos en los que hay cabida para las caricaturas y las provocaciones satíricas que pueden resultar ofensivas para algunas personas. También subsiste la idea que la libertad de religión suele invocarse ante casos de provocación excesiva con relación a las cuestiones religiosas. Dicho en los términos del Informe: “… mientras que la libertad de expresión parece dar luz verde a todo tipo de provocación, la libertad de religión parece funcionar más bien como una señal de stop frente a la provocación…”

Diversos estudios e informes de otros relatores especiales han señalado que la libertad de religión es un derecho a la libertad más profunda que tiene el ser humano: la de conciencia. A la par y en igualdad de importancia, el otro derecho a la libertad es el de expresión, porque garantiza los pensamientos que tiene el ser humano. A la luz de la interpretación jurídica a los artículos 18 y 19 del Pacto del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, las dos libertades que venimos mencionando presentan analogías de suma importancia –dice el Informe- porque ambas libertades garantizan la protección incondicional del fuero interno: el mundo interior de los pensamientos y el mundo interior de las creencias –no sólo las religiosas-. En su dimensión externa, ambas libertades también coinciden en los criterios para normar el establecimiento de limitaciones. Por consiguiente –señala el documento- “… existen razones de peso para concluir que el derecho a la libertad de religión o de creencias y el derecho a la libertad de opinión y expresión no están enfrentados, sino que, en realidad, son muy similares en su esencia y en su formulación…”

Este documento es valioso por sí solo toda vez que da a conocer los alcances y la interpretación jurídica de ambos derechos y la responsabilidad y deber del Estado por garantizarlos.

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