Sara S. Pozos Bravo

Más dudas que certezas

Pobre de nuestro país!, ¡pobres de nosotros! Basta leer las noticias un día para saber que las cosas están peor que siempre, para darnos cuenta que no conocemos ni la punta del iceberg de la corrupción en la que se mueven políticos de todos los niveles de gobierno. Y mientras millones de mexicanos viven la miseria y el hambre, los políticos y ex funcionarios de gobierno negocian las más jugosas rentas, nos venden al mejor postor, nos rematan como si de mercancía humana se tratara. Los datos son devastadores: no hay estadística –ni siquiera la oficial- que nos favorezca.

Nuestros políticos son como el mosco aedes aegypti: capaces de transmitirnos con una simple picadura hasta tres enfermedades diferentes hasta ahora confirmadas –aunque hay quienes hablan de cinco-. No hay campaña que los detenga, al igual que al mosco ese. Ni vacuna alguna efectiva. Son capaces de causar la muerte y desaparición de personas, sin que se sientan siquiera afectados. Nuestros políticos –como el bicho volador- son inmunes al clima en el que viven. Han desarrollado una habilidad extrema de adaptación comparada sólo con la del aedes aegypti. Son capaces de desaparecer en el vuelo y virar en un segundo para que se les pierda el rastro: ni las más adiestradas manos veloces podrán aplastarlos en el aire.

Por eso la percepción ciudadana de desconfianza es tan real como el político. No podemos creer en las palabras de éste. La desaparición de los 43 normalistas, la investigación manipulada de la Procuraduría General de la República (PGR), el Informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), las nuevas declaraciones del Director de la Agencia Criminal de Investigación, las de Naciones Unidas, todo nos deja más dudas que certezas. Dudas profundas sobre hasta dónde está implicado el gobierno federal y qué intenciones tiene al manipular tanta evidencia: ¿a quién o a quiénes están protegiendo?, ¿es cierta la participación del Ejército?, ¿por qué el GIEI se ha convertido en el invitado incómodo? Dudas que el mismo GIEI tiene y que ha señalado, que pone en tela de juicio todo el andamiaje institucional de la mismísima PGR.

Dudas en el mismo sentido nos generó la reforma energética, la laboral, la del campo, la educativa. Naciones Unidas ha declarado que el gobierno de México puede evaluar, pero no puede despedir a los maestros que no acrediten las evaluaciones y, frente a eso, nuestro gobierno sigue indolente ante todo lo que le sucede a su alrededor. Dudas, muchas dudas.

De pronto los mexicanos deberíamos de despertar de esta pasividad e indiferencia ante lo que sucede a nuestro alrededor. Entre más tardemos en hacerlo, más difícil será deshacernos de los políticos corruptos que viven como reyes a costa de nuestro trabajo. Nada hasta hoy de lo que ha pasado, nos ha provocado a actuar de manera diferente. Pero eso no quiere decir que no vaya a pasar. En una de esas todos, sin excepción, saldremos a decir: ¡basta ya!, ¡nunca más!, ¡hasta aquí!

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