Sara S. Pozos Bravo

La Luz a 89 años

El monopolio de la fe dejó de ser propiedad de la iglesia mayoritaria en 1926. Sí, cierto es que años atrás, desde antes de la época de la Reforma en México, había grupos de denominaciones religiosas no católicas, pero la llegada de la iglesia La Luz del Mundo un 6 de abril del año comentado, marcó un hito, un parte aguas en el tema de las religiones en México. A partir del llamado de Dios al apóstol de Jesucristo, hermano Aarón Joaquín González, la madrugada de un martes 6 de abril, la Luz del Mundo afecta directamente el mapa religioso del país. Durante estos ochenta y nueve años desde aquel 6 de abril, la iglesia fundada por Jesucristo hace más de dos mil años y restaurada esa madrugada de 1926, ha ido ganando terreno en país que dejó hace ya algunos años de ser mayoritariamente católico.

La primera iglesia no católica de mayor crecimiento en México es La Luz del Mundo. El discurso religioso predicado por los apóstoles de este Tiempo de Gracia, Aarón y Samuel Joaquín, llevaron a la Luz del Mundo a tener presencia en 50 países en el mundo, porque su discurso está inspirado en el auténtico mensaje de Jesucristo cuya prédica se centró en el amor y el perdón al prójimo, en la esperanza de una vida después de la muerte, en alcanzar la cercanía con Dios mediante los elegidos por Él, en el practicar los valores de la tolerancia, la honradez, la honestidad y la congruencia como factores elementales de la vida cristiana. Y ahora, en la continuidad del plan de Dios, el apóstol de Jesucristo que dirige La Luz del Mundo, hermano Naasón Joaquín García, el crecimiento anticipado y esperado de la iglesia será exponencial.

La Luz del Mundo es la otredad. Es esa forma de ser distinto al otro en y desde el punto de vista de la fe. Fe que se manifiesta en una vida y manera de creer en un Dios que no se ve, que es por lo tanto espíritu y que, en esencia, así se le adora. Una fe que no conoce de otros dioses hechos con las manos de hombre. Una fe que tampoco adora al hombre porque tal situación sería una aberración misma de la fe. La Luz del Mundo le da sentido al ser humano en su vida debido a que establece un plan de vida basado en la fe, que no daña a nadie porque el auténtico cristianismo que se predica en la iglesia está basado en el irrestricto respeto a los derechos humanos; es libertad de decidir y de actuar bajo los parámetros establecidos de manera normativa bajo la fe, dejando la última decisión al ser humano. La Luz del Mundo es el pasado de más de cinco generaciones de familias que creyeron a la prédica del apóstol Aarón Joaquín González; es también el pasado de miles de familias en 50 países que conocieron y vivieron bajo la dirección apostólica del hermano Samuel Joaquín Flores; es el presente y será el futuro de miles de creyentes que ahora se cobijan al amparo y bajo la sombra de la fe en la elección apostólica del hermano Naasón Joaquín García. En el aquí y el ahora, muchas cosas faltan por decir de La Luz del Mundo.

 

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