Sara S. Pozos Bravo

Londres y la integración social

La ciudad de Londres eligió su primer alcalde de origen pakistaní, musulmán y militante del partido laborista. Se trata de Sadiq Khan, abogado de origen humilde y defensor de los derechos humanos. En mayo pasado, los londinenses pusieron a su ciudad en el centro de atención de Europa, al elegir a Khan para la alcaldía de la capital inglesa.

Pero no es la primera ocasión que las políticas de integración –real- se dejan ver en esta ciudad y en el Reino Unido. De hecho, es por mucho el país con políticas de integración auténticas, exitosas y en constante evolución. "En ninguna parte de Europa se han hecho esfuerzos tan sistemáticos y coherentes como los que se han desarrollado en el Reino Unido para proteger a las minorías étnicas residentes en el país", escribió un autor británico. Cuenta, por ejemplo, con un Departamento de Comunidades y Gobierno Local, que promueve activamente el multiculturalismo. Sus leyes en materia de discriminación e igualdad son relativamente recientes -2010- pero el cumplimiento de estas leyes fue casi inmediato, a diferencia de las nuestras que el gobierno federal aún diseña estrategias que permitan eliminar la discriminación, la xenofobia y la intolerancia.

El Reino Unido tiene otro rasgo único: los esfuerzos sistemáticos de inclusión de la representación étnica en la política, los medios de comunicación y otras instituciones públicas. Así, por ejemplo, existen cuotas para los cargos de elección popular que garanticen la representación étnica del país. Los medios de comunicación públicos, son creados en función de estas necesidades, como fue el caso de Channel 4, cuyo objetivo principal fue abrir un espacio en los medios de comunicación públicos a todas las voces de las minorías étnicas y religiones, allá por 1982. Y además, existen tribunales públicos especializados en los que se interpreta la ley judía y la ley musulmana para garantizar los derechos de las personas que no deseen presentarse ante tribunales civiles pero que exijan la intervención del gobierno para garantizar su propio derecho.

El caso del que será el primer alcalde pakistaní que ha declarado ser musulmán, evidencia el alto nivel democrático de una sociedad que no tienen ningún problema con elegir a quien consideren el mejor candidato, sin considerar su preferencia religiosa.