Sara S. Pozos Bravo

Día Internacional del Laicismo

Laicidad sería un mejor término pero Europa Laica –esa organización que lucha por mantener vigente el tema del Estado laico- ha establecido el 9 de diciembre como el Día Internacional del Laicismo. La historia se remonta a ese mismo -9 de diciembre- de 1905 cuando en la Francia intelectual, vanguardista, se proclamó la Ley de Separación del Estado de las religiones. Como siempre, con esta ley, Francia se ponía a la cabeza en esta materia, al más puro estilo de los europeos, se renovaba en la Francia de principios del siglo pasado, la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano.

En realidad me agrada la intención pero no coincido con el término. Así que me centraré en estas líneas en la intención. Lo demás lo dejo para mi libro de próxima publicación. Europa Laica, en su intención de tener un día que reconociera y recordara la importancia del laicismo, también consideró el 9 de diciembre pero de 1931, para hacer coincidirla con la Proclamación de la Constitución de la II República española.

Lo más interesante de esta celebración, es la postura declaración de Europa Laica para este 2014: “… denunciamos la vulneración que en todo el mundo se hace del derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y expresión, fruto en muchos casos de la enorme influencia que las confesiones religiosas mantienen hacia los gobiernos, de forma muy diversa, marcando las políticas económicas, educativas, jurídicas, etc., en mayor o menor grado. Incluso, en pleno siglo XXI, hay Estados teocráticos y confesionales, en donde el dogma religioso es a su vez ley civil y en donde el crimen contra la libertad de conciencia y todo tipo de derechos de ciudadanía, quebrantan el Estado de Derecho con toda impunidad. Queremos reflexionar, compartir un sueño, una utopía universal, un proyecto político y jurídico, en donde la laicidad de las instituciones y la libertad de conciencia inunden todos los pueblos de la Tierra, con un total respeto hacia todo tipo de convicciones, en el marco de los principios democráticos, de justicia, de igualdad y de no discriminación, que proclama la Declaración Universal de los Derechos Humanos”.

En el caso de nuestro país, el tema del laicismo también se ha convertido en un sueño. Alejados cada vez más de la legalidad, los políticos son, lamentablemente, los que provocan la violación o violaciones al Estado laico. Su incompetencia o ambición, sus convicciones personales o su interés político, suele ser alguna de las razones que mueven a la utilización de recursos públicos para las asociaciones religiosas, a la colocación de símbolos religiosos en espacios públicos (altares de muerto, nacimientos navideños, cruces en las escuelas, entre otros), al financiamiento público con fines electorales. Al hacerlo, el Estado laico se vulnera y se atenta contra los principios de igualdad jurídica y de no discriminación, consagrados en la Constitución, afectando el derecho a la otredad de millones de mexicanos.

 

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