Sara S. Pozos Bravo

Crisis de la Iglesia Católica alemana

La crisis actual en la Iglesia Católica en Alemania ha recordado a muchos a Lutero. Apenas el pasado 17 de julio, la agencia católica de noticias, Aciprensa, publicó el Informe sobre la realidad de la Iglesia Católica en ese país, destacando por primera vez que la institución religiosa no sólo ha perdido feligresía en los últimos veinte años, sino sobre todo ha perdido sacerdotes. Además de estos datos, el informe revela que los sacerdotes con que aún cuenta la Iglesia Católica en el país germánico no cumplen con varios de los ritos y rituales que se exige. Dicho de otra forma, la crisis no sólo es por estar perdiendo feligreses sino también por estar perdiendo sacerdotes.

En Alemania, gracias a varios concordatos existentes entre el Estado alemán y la Iglesia Católica en ese país, los sacerdotes subsisten por el recurso público que les otorga el Estado y varias de las universidades y escuelas de teología católica, también sobreviven por el financiamiento público. En un país en donde alrededor del 29 por ciento de la población declara ser católica –poco más de 23 millones- las prerrogativas obtenidas por el concordato han permitido en general la sobrevivencia de la Iglesia Católica en Alemania.

Pero además del concordato, el impuesto del 9 por ciento mensual obligatorio para todo creyente católico que lo confiesa cuando se empadrona en alguna ciudad alemana (si se trata de migrantes), garantiza un ingreso seguro con cargo directo al creyente. Este acto de empadronamiento es algo así como un registro inevitable que debe hacerse en toda ciudad europea. Cuando lo hacen, el funcionario municipal pregunta si es católico. Si se responde que sí, el 9 por ciento mensual de los ingresos le serán sustraídos para enviárselos a las arcas de la Iglesia Católica. La última reforma fiscal de 2015 en Alemania obliga a los bancos a “reportar” la filiación religiosa de sus clientes. En este caso, la información es enviada a la misma Iglesia Católica, quien no pierde tiempo en exigir el pago de sus impuestos al ciudadano.

El Informe citado por la agencia católica asegura que en 1995 el número de bebés bautizados fue de 260 mil pero veinte años después, en 2015, el número fue de 167 mil. La tendencia a la baja también se ha evidenciado en el tema de los matrimonios: mientras en 1995, poco más de 85 mil parejas se casaron bajo el rito católico, en 2015 apenas los hicieron 44 mil. Además de lo anterior, el nivel de asistencia a la misa católica también ha disminuido de un 18.4 por ciento a un 10,4 por ciento de 1995 al 2015, respectivamente. Pero el tema que más ha preocupado a la Conferencia del Episcopado Alemán es que el 54 por ciento de los sacerdotes dijo confesarse sólo una vez al año o ya haber abandonado la práctica de ese sacramento. Aún más alarmante es el dato cuando se trata de jóvenes que asisten a los sacerdotes, en donde el 91 por ciento sólo se confiesa una vez al año o ya no lo hace.

Advertido sobre el tema, el Papa Francisco delineó la estrategia para detener la “erosión de la fe católica” en Alemania, a finales del 2015.

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