Urbi et Orbi

Rehenes de los inversionistas

Que la ciudad necesita la instalación de un parque industrial para robustecer la economía y la multiplicación de opciones de empleo, es innegable. Que en dicho objetivo sea necesaria la intervención de la autoridad municipal o estatal, tampoco se discute. Pero que la forma en que se ha llevado a cabo este objetivo para el proyecto denominado Parque Industrial Las Colinas, en el poniente de León, en el fondo, la forma y los tiempos en que se ha pactado, es lo que genera enormes dudas.

El proyecto de este parque industrial se ha asociado a la zona de Las Joyas para validar socialmente la conveniencia de inyectar recursos (en metálico, a través de obras públicas y en plusvalor a los terrenos) y facilidades en trámites a este negocio particular; además, se le exentó el proceso de discusión en Comisiones del Ayuntamiento y le dieron una aprobación exprés en el pleno, el pasado 16 de enero.

El convenio autorizado por el Cabildo enlista al menos siete compromisos que le implican erogaciones directas al municipio, entre los que se incluyen construcción de tramos de bulevares, puentes, líneas de energía eléctrica, de dotación de agua y de conducción de drenajes y otras cuatro relativas a gestiones de permisos, tramitación de servidumbres de paso, factibilidad de servicios públicos, y modificación de trazos de avenidas, entre otras.

Las primeras serían fácilmente cuantificables en recursos públicos, las segundas no tanto, pero indudablemente, ambas contribuyen a generar un plusvalor al terreno ahora industrial que si bien no le llegarán en una primera instancia a los empresarios del proyecto (el desarrollador de vivienda industrial en León, Oscar Flores y la empresa Dintel, de capital chihuahuense), en definitiva está calculado en el precio con que se van a ofertar los lotes para empresas y en la ganancia final de los desarrolladores.

Es asombroso, sin embargo, que en el Convenio autorizado para firma por unanimidad en el Ayuntamiento no se haga referencia alguna a dichos costos que nuestra comuna habrá de erogar. Nos fue vedado a los ciudadanos saber a ciencia cierta si los y las ediles tuvieron en consideración los recursos públicos a invertir, cómo fue su cálculo o de qué partidas se aplicarán en este mismo año, pues la mayor parte de los compromisos están para cumplirse entre doce y quince meses. Esta obstaculización a la rendición de cuentas ocurre porque, incluso si leemos el convenio aprobado (sin firmas, pues la versión oficial aún no puede ser obtenida), al no haberse discutido en comisiones su contenido, no ha quedado en ningún soporte (video o minuta) los detalles de los compromisos adquiridos, los cálculos de la Dirección de Obra Pública de cuánto costarán los 3.5 kilómetros de un bulevar de altas especificaciones o las obras que tendrá que desarrollar SAPAL, órgano que deberá llevar el agua y el drenaje a pie de lote. La discrepancia de cuánto nos costará que el parque industrial Las Colinas se instale en León, se ejemplifica en que unos funcionarios públicos hablan de 350 millones de pesos que se gestionarán ante la federación pero otros ediles consultados estiman ésa inversión en 200 millones.   Si se nos dificulta apreciar con justeza el esfuerzo público municipal por atraer este nuevo enclave industrial a partir de los pesos que son contantes y sonantes, más complicado es saber si realmente se van a mejorar las opciones laborales de Las Joyas o aliviar en algo el olvido urbano de dicho polígono de pobreza.

Por las descripciones que ofrece el Convenio y las avenidas que están previstas por el IMPLAN, el parque industrial estará más cerca de la colonia Jacinto López que de Las Joyas y aunque los habitantes de ambas están igualmente necesitados de opciones laborales, parece claro que las nuevas avenidas que se habrán de construir para darle viabilidad a Las Colinas, poco harán para mejorar la vialidad interna de las más de cincuenta colonias del polígono Las Joyas; vaya, ni siquiera el tramo del bulevar Las Joyas, aunque en su trazo conecta con el bulevar San Juan Bosco, la parte a construir según el convenio con Las Colinas es hacia la autopista a Aguascalientes por lo que no constituye un acceso alterno al Aristóteles.

Es una tendencia de los países y ciudades necesitados de inversiones industriales que los gobiernos regalen tierras, lleven los servicios públicos a título gratuito, exenten permisos, bajo el eufemismo de “dar facilidades a la inversión”. Claramente, León no se salva de esa posición parecida a la de un rehén, en que los inversionistas amenazan de que si no se les da todo lo que piden, ellos pueden irse con sus dineros y sus empleos a otro pueblo o ciudad donde ya les han prometido eso y más, lo mismo y copeteado. Advertidos de esa amenaza, nuestros ediles (uno de ellos me comentó que Dintel dijo que ya tenían 1000 hectáreas donadas en Ojuelos, Jalisco para llevarse su parque Las Colinas) renunciaron a imaginar, imponer o negociar, ciertas condiciones para que la ciudad ganara algo más que una promesa de miles de empleos.

Básicamente hay dos mecanismos para que las inversiones públicas y el plusvalor que generan a los particulares los permisos y zonificaciones, es que alguna entidad pública se haga socio del negocio, entrando, por ejemplo, en el fideicomiso que se crea para desarrollar el proyecto, donde se acreditan las inversiones públicas, tanto como las privadas o las que aporta el dueño de la tierra. Lo segundo es que el municipio aplicara un mecanismo de recuperación de plusvalías al terreno a desarrollar y al resto de predios que de ser monte o breña, ahora valdrán mucho más por el desarrollo que se autoriza.

Ni el panismo de ayer, mayoría en el Cabildo y aún mayoría en el Congreso del Estado, ni el priísmo de hoy, parecen determinados a intentar una defensa del interés público a través de estos instrumentos. Es una lástima, pues no sólo se trata de sacar conclusiones sobre su afinidad política y personal con los grandes dueños del dinero y la tierra urbana, sino que desaprovechan una formidable fuente de recursos para el desarrollo de la ciudad.

saranoemi@gmail.com