Urbi et Orbi

Eterno presente

Un lunes como hoy, pero de 2010, estaba yo publicando mi glosa del Informe del entonces alcalde Ricardo Sheffield. Ahora voy con el de la alcaldesa Bárbara Botello.

El “documento madre” de la primera mujer al frente del Municipio y la primera priísta luego de más de dos décadas de panismo en el gobierno local, consta de 149 páginas que adopta el esqueleto en que se organizó el Programa de Gobierno 2012-2015; y con él sigue la suerte, o infortunio, de no tener en todos los rubros, una definición clara de metas, o de ligar con el punto de salida de la administración o diagnóstico comprensivo de los problemas de la ciudad y el municipio.

Como todos los informes está redactado en pasado: “hicimos”, “invertimos”, “impartimos”, “firmamos”, “ofrecimos”, sin embargo, es notable cómo en realidad la posición de los que informan, la voz de los equipos de funcionarios de las administraciones centralizadas y descentralizadas, se expresan más bien en un “presente eterno”, es decir, en un momento histórico, sin antecedentes de donde se parte o reproduce tal o cual programa o acción, y sin atisbo del futuro a donde se quiere llegar.

Un resultado poco estimulante de este modo de informar es que las acciones del Ayuntamiento que son de varios órdenes (normativas, de gestión, de canalización de recursos materiales) se aplanan sin posibilidad de dar relieve a lo que transforma la realidad o a lo que simplemente contiene los problemas o, incluso, refuerza su recurrencia.

Así, las pláticas o acciones de trabajo con jóvenes, los créditos otorgados por el IMUVI, las cobijas entregadas en época invernal, los donativos privados canalizados a través del municipio o las regularizaciones de colonias, se expresan en el mismo tono y al mismo nivel, sin jerarquía sobre su impacto, sin valoración sobre los recursos presupuestales invertidos, es decir, sin criterio diferenciador.

Incluso, para quienes estamos habituados a la exploración de este tipo de documentos, resulta fastidioso pasar párrafos y más párrafos inundados de cifras sin contrastación y no encontrar, ni siquiera en la apertura o los cierres de cada capítulo un esfuerzo evaluativo real.

En mi revisión, tuve a la mano el Programa de Gobierno y aleatoriamente iba revisando ciertos apartados de lo que se reporta en el Informe contra lo que proyectaba en el plan de gobierno y no entiendo por qué, ni siquiera frente a este documento de “promesas”, el Informe intenta situarse para decir algo sobre “el logro” más que sobre “las acciones”.

Este enfoque en “lo realizado” por encima de “lo logrado” no es nuevo, pero en el documento madre de la actual autoridad municipal, la cosa llega a un nivel preocupante. En este sentido mi dicho es más que una crítica política; es la expresión de un desasosiego ciudadano pues aunque imagino que es muy complejo que decenas de dependencias y funcionarios se alieneen a una exigencia de rendición de cuentas con algo de sentido, constato el tamaño del déficit de competencias de los gobernantes (y aquí englobo a los representantes populares en el Cabildo, a los funcionarios de primer nivel y a los redactores profesionales del Informe) de hacer productivo para nuestra democracia, este importante momento de “rendir informe”.

Para ilustrarlo con una metáfora, me parece que el informe ante el que estamos es como si para pasar año, a un niño en la escuela, su maestra enumerara: “escribió 3 planas de la letra A, trazó 10 veces el número 5, dibujó 25 páginas utilizando 7 colores; con ayuda de sus compañeros hojeó 4 libros”… y así hasta llenar varias páginas de informe escolar firmado con la palabra ¡Cumplimos! Cualquier padre o madre de familia preguntaría si su hijo avanzó lo suficiente para aprender a escribir, si a su edad o etapa de desarrollo era esperable que aparte de la letra A, ya supiera la E o el resto de las vocales, o si la promesa de acercarlo a la lectura se cumplió a partir de hojear 4 libros. Con más acuciosidad podría y debería tener respuestas sobre si las cuotas aportadas se aplicaron en las labores de aprendizaje y con qué eficiencia se logró esto.

En serio, la enumeración de datos no informa mejor. Los números son relevantes en un contexto y el problema con el Informe de este Ayuntamiento es que no se ocupa de esa trama que hiciera comprensible su actuación. Creo que en el documento priva una necesidad de hiperrealismo, de detallar lo que hacen todos los empleados municipales en cualquier rincón de cada dependencia. Es un apabullante esfuerzo de decir “cada día trabajamos mucho” y eso es valioso y relevante saberlo, pero tal enumeración debiera de existir como anexos, para consultarse cuando haga falta pero no sustituir el cuerpo y objetivo del Informe.

Frente a un reporte de este tipo el trabajo de los ciudadanos obviamente se triplica por que hay que espulgar algún dato (que sin duda hay muchos valiosos que saltan a la vista por lo “noticiable”), buscar cuál era la meta en el Programa de Gobierno, cuál el diagnóstico que se dio en algún momento o, incluso, cómo estaba tal indicador o programa en informes de Ayuntamiento anteriores.

Quiero creer que no era estrategia del Municipio orillar a sus ciudadanos a clavarse como buzos en la numeralia gubernamental si es que quieren ejercer su derecho a la rendición de cuentas. Supongo que no era ese el objetivo, pero parece que en esta ocasión lo lograron.