Urbi et Orbi

Corregir el SIT

Como obras menores, se llevan a cabo en estos días unas modificaciones a cruces viales y peatonales que implican el sistema de transporte público de nuestra ciudad. En mi opinión, deben ser vistas con mayor relieve y pudieran significar una corrección de cómo se ha implantado el sistema integrado en los poco más de diez años que lleva funcionando.

Me refiero a los cruces peatonales sobre el bulevar López Mateos a la altura del Centro Max.

Hace muchos años, cuando abrió la tienda Sams se autorizó un retorno a la izquierda sobre el camellón de nuestro emblemático “Eje”. Fue uno de los primeros retornos que se aceptaban en esta vialidad y aunque de esa excepción se fueron agregando otros con el tiempo, en los últimos años, la sola posibilidad de que los autos dieran vuelta sobre López Mateos, combinado con el triple acceso-salida que el conjunto comercial de OficeMax, Comercial mexicana y Centro Max tiene en ese tramo, se volvió un atorón obligado para los autos y un cruce peatonal de lo más riesgoso.

A la congestión de autos de la zona, se suma una serie de paraderos de rutas urbanas y suburbanas, adicionales al paradero de la oruga que va en los carriles centrales, y un gran flujo de trabajadores de la zona industrial y de compradores de los centros comerciales cercanos; además, como en las grandes tiendas del área tienen amplios estacionamientos de no cobro, se facilita que mucha gente entregue o espere a familiares o amigos que van o llegan de ciudades o comunidades cercanas del trabajo o estudio y allí efectúen un intercambio de modo de transporte: de un bus al auto, de peatón a ciclista o de un rait ciclista a montar un camión. Muchas parejas, incluso, ahí “echan novio” mientras esperan su transporte o se separan para seguir cada quien su ruta.

En la práctica, ése espacio se ha transformado en una “estación de transferencia modal” sin paredes, en un espacio público de un intenso uso cotidiano, pero su conflictiva dinámica permaneció en los últimos años sin intervención de parte de Tránsito o Movilidad.

Ahora parece que estas instancias municipales están tomando nota y proyectando mejoras. Lo hacen bajo el programa “Cruce seguro” y las acciones consisten en eliminar el retorno de autos frente a la tienda Sams obligando a los interesados en dicha vuelta a seguir hasta el retorno que hay bajo el puente del distribuidor vial. Lo segundo será habilitar con señalización adecuada y semaforización el cruce peatonal a esa misma altura de modo que los transeúntes no se tengan que persignar como única esperanza de alcanzar la otra orilla con vida y sin sustos. No hay que olvidar que en ese punto, la avenida tiene cuatro carriles por sentido y el área de espera en el camellón es muy estrecha, además de que los autos que vienen entrando a la ciudad suelen alcanzar altas velocidades.

Un tercer punto de intervención es precisamente en el paradero de la oruga frente a la fracasada Plaza Venezia. Esa estación era prácticamente inservible porque los diseñadores del SIT habilitaron su acceso únicamente por un puente peatonal espantoso y lejanísimo desde donde se da el flujo principal de usuarios en torno a las grandes tiendas y ¿atractores peatonales de la zona. Aunque ahí esta un primer semáforo para obligar a los autos que bajan del distribuidor vial a moderar su velocidad, ello nunca benefició a los peatones que quisieran cruzar a nivel de calle para entrar al paradero o salir de él.  A pesar de que el puente no recibirá ni una mano de pintura, la habilitación de un nuevo acceso al paradero podría volverlo útil.

Hasta aquí lo que verbalmente me fue informado sobre las obras. Es una lástima que con tantos medios disponibles, una ciudadana no pueda cargar en el sitio web del Municipio o de la dependencia que ejecuta el proyecto, alguna descripción de lo se transformará en la zona y se atenga a imaginar el sentido de la intervención. Según Movilidad, estos cruceros estarán listos para finales de marzo.

En mi opinión, aunque se trata de pequeños cambios enmarcados en el tema de “Cruce seguro”, que por cierto, también se aplicarán al paradero de la T-1 del IMSS, debieran apreciarse  como un esfuerzo de corregir lo que el SIT  no ha explorado en su historia, que es vincular el sistema de transporte con el espacio público que le rodea. Mientras en otras ciudades de las que León tomó inspiración e ideas para diseñar su sistema integrado, se han caracterizado por intervenir, mejorar o crear  el espacio público en sus entornos, en León se ha carecido de esa visión. Los paraderos se implantan donde caben, los andadores de acceso quedan con obstáculos, con árboles mochos, las calles que conviven con las orugas lucen tan anodinas como antes y a menudo los cruces para acceder a las estaciones se ponen del lado que sea más fácil construirlos y no donde se dan los cruces más demandados por los peatones reales. 

Tan sólo en el área de Centro Max donde ahora se enfocan las correcciones, hay áreas en el alineamiento de los estacionamientos comerciales en ambas aceras para que el Municipio planteara, obviamente bajo negociación con los privados, pequeñas plazoletas o áreas de ensanchamiento de la banqueta donde se dan esos intensos cruces peatonales, de modo que las personas que hacen una espera o aguardan su autobús, tengan un entorno de movilidad y un espacio público con sombra y alumbrado, legible en lo que es una vialidad y en definitiva más habitable en el conjunto de ciudad.

Ojalá los ciudadanos estemos más atentos para comunicar a nuestras autoridades técnicas y políticas, por los medios a nuestro alcance, que se pueden hacer intervenciones aún más audaces –no más costosas- y transformadoras del espacio público, desde nuestro sistema de transporte. Y que nos las merecemos.

saranoemi@gmail.com