Urbi et Orbi

Aparte

El pasado sábado acudí a una de las funciones de la obra “Aparte”, montada originalmente gracias a un financiamiento del Instituto Cultural de León, para el Festival Internacional de Arte Contemporáneo, FIAC, del año pasado.

En su momento, acudí a la función que dieron como parte de su beca, pero recuerdo que la presentación en el teatro María Grever estuvo abarrotada y fui de quienes se quedaron trinando sin poder entrar y sin alternativa de una segunda función.

Desde luego, me pareció un despropósito que se financie un montaje con recursos públicos para ser presentado en una única función, pero eso fue lo de menos: luego de su inauguración, la obra de teatro fue epicentro de una grilla institucional en el ICL; ocurrió que una funcionaria fue despedida supuestamente por instrucción de la priista Bárbara Botello al descubrir, por interpósitas personas, pues la edil no estuvo entre el público, que la obra mostraba un video donde una entrevistada hacía crítica de la primera alcaldesa de León.

Cubierta de los polvos de aquellos lodos, la puesta en escena no pudo tener ningún otro acercamiento, si se quiere de crítica teatral o de revisión de la temática que aborda. No pretendo hacer lo primero, la crítica artística, porque no son mis terrenos, pero debo decir que la puesta en escena me pareció una muy interesante exploración del tema biográfico en relación con un ámbito territorial de la ciudad, en concreto, uno de los barrios tradicionales de León, el Barrio Arriba. 

Llevada por un trío de jóvenes actores, la principal, una mujer, a un tiempo guionista y actora, Sara Pinedo y una modesta pero buena mezcla de recursos visuales como un computador y un proyector de acetatos, la obra se monta ahora en el cuarto trasero de una casa vieja de la calle Allende, a una cuadra del Jardín principal del Barrio Arriba.

La obra es un recorrido de ida y vuelta entre los recuerdos vivos de una abuela y las ruinas urbanas a que buscan asirse dichas memorias: la casa donde habitó, el taller familiar de su padre, las fiestas barriales de San Crispín y San Crispiniano, los patrones de zapateros y curtidores. A la vez, busca ser una revisión crítica de las políticas urbanas y ambientales que han derivado, según esta lectura, en el decaimiento de la vida económica y el abandono social del barrio. En la obra, por ejemplo, se despliegan entrevistas con empleados de la curtiduría tradicional que critican la exigencia de las autoridades municipales por retirar los “procesos húmedos” de las tenerías que subsisten en el Barrio. También hay clips de vecinos que reconocen las incomodidades cotidianas y enfermedades asociadas a la actividad con químicos altamente contaminantes que requiere esta industria, con la que sus ancestros y sus hijos han convivido por décadas. Ambas posturas se aderezan con videos de protestas de curtidores que se resisten a las medidas de origen ambiental que impactan su viabilidad económica y expresiones de lectura político-partidista de vecinos y trabajadores del Barrio sobre dichas políticas.

A mí me pareció muy audaz el esfuerzo por amalgamar en un montaje una búsqueda de corte autobiográfico con los procesos territoriales de una porción de la ciudad y un tipo de políticas públicas y discursos desde el poder, que por acción u omisión transforman ese espacio, ese barrio. Si bien, eché en falta una toma de postura más clara por parte de los creadores sobre lo que critican de las obras de remozamiento urbano o la política de sacar la tenería de esas calles, admito que ello puede o no ser esperable de una obra teatral.

La obra tendrá dos presentaciones más el viernes 21 y sábado 22 de marzo, a las 20 hrs. La cita es en Allende 125. Si le interesa, avise a los organizadores por FB para que le aparten su lugar.

saranoemi@gmail.com