Voces callejeras

Los verdaderos "aires broncos"

Algunos días en la región purépecha refrescaron mis ideas políticas. Agradezco haber aceptado esta incursión periodística que ahora me sofoca entre barricadas y hombres armados. La gente de Nahuatzen está harta y tan cansada del sistema de partidos políticos que decidió echar al alcalde y expulsar a sus fuerzas de seguridad.

Ni un paso atrás, me dice cada persona que entrevisto. Ningún otro medio ha pisado el pueblo y la efervescencia de cada palabra me estalla en el rostro como una bocanada caliente de furia y frustración. Conmueven el hambre de cambio y la motivación que envuelve cada cuadra de Nahuatzen. Son cuatros barrios organizados en barricadas con turnos de doce horas y cada sector está representado por un fin ulterior que aglomera al conjunto.

Pero más allá del contexto social y las causalidades que motivaron este levantamiento, mi inquietud (y que aquí se las paso a ustedes) se relaciona con el concepto de autonomía que ellos esgrimen.

Es como un cubetazo de agua fría para un norteño (como yo o ustedes) que cree llegar desde las tierras broncas más embravecidas. De una Sultana donde votamos a un independiente porque la palabra nos enamoró. Aunque sepamos que un Rodríguez Calderón se maneja con las mismas mañanas y palancas de sus antecesores porque es un político de cepa. Absorbió por décadas los manejos buenos y malos que se necesitan para sobrevivir entre la podredumbre de nuestro sistema de gobierno. Y cuidado, no me malinterpreten, no lo estoy criticando... al contrario, acepto su genética y por eso caminar Nahuatzen me refrescó el alma.

¿Independencia? ¿Autonomía? Lo que veo en estas calles incendiadas sí lo es. Y no por la violencia; sino por el sentimiento genuino de un pueblo. De gente común que gobernará sin los vicios del sistema. El hibrido que nos tocó en Nuevo León veremos hasta dónde llegará. Ojalá que lejos; pero nunca, nunca transmitirá el sentimiento genuino que un ciudadano normal pudiese lograr desde el poder.

@santiago4kd