Voces callejeras

La retórica perfecta de Domene

Los trucos de la retórica política son infinitos e infames. “Treinta y cuatro millones de dosis de droga fueron decomisadas durante el 2012”, anunciaba un Domene de pecho inflado hace dos días. Después, datos en mano, el vocero enumeró los aspectos positivos en la lucha contra los estupefacientes en Nuevo León. Rato después, lo previsible: todos los portales, periódicos y noticieros repitieron la formulita que había sido armada con perfección hitleriana y así empezamos el año.

¿Cómo? ¿Cómo creen? Con otra mentira, no de ésas absolutas pero de las que utilizan datos para ocultar problemas muchísimos más complejos en nuestro estado. Y me refiero a drogas y narcotráfico. A narcomenudeo y venta en antros y bares. Pagos a funcionarios y mordidas multiniveles que siguen sin escatimar en sobres con dinero de grandes denominaciones.

Lo primero que debemos entender es la intención de hacer público el decomiso utilizando cantidades de dosis. ¿Qué representa? Casi cuatrocientos kilos de cocaína y otros tantos de mariguana. Además de las pastillas y la piedra que se fuma en cada rincón de las colonias marginadas.

Y hacia allí es donde debiese apuntar una conclusión seria de lo que fue este 2012. ¿Cuál es la radiografía de Nuevo León en cuestión de drogas? Olvídense de creer que 34 millones de dosis significan un golpe al narcotráfico local. No queramos engañarnos con datos abultados y carentes de fondo.

El 2012 significó lo contrario sobre lo que muchos creen que representa una mejoría notable. Es decir, luego de la descarnada guerra que duró cuatro años, los cárteles volvieron a controlar zonas específicas y cada municipio está encintado y con una marca tatuada.

Empecemos por Monterrey. Con horario nocturno modelo pero con la venta urbana en su apogeo. Cada cerro de la zona sur representa un feudo que incrimina a cárteles y autoridades en intrincados pasillos donde todos conocen nombres y apellidos. Hacia Guadalupe la metamorfosis de zonas liberadas y pandillerismo armado transformó al municipio en tierra apta para cualquier grupo que quiera operar a gran escala.

San Pedro, ah, qué bonito es lo bonito. Antros y bares con horarios displicentes. Decenas de tiendas de comida rápida o autoservicio se convirtieron en focos narcomenudistas mientras la clase alta disfruta descansar engañada.

Pero lo más interesante de este 2012 fueron sus muertos. Los ejecutados de un tiro y los desmembrados en cajuelas. Es el año de los cadáveres nómades. Nacen sampetrinos pero mueren en Santa Catarina. Los límites municipales se trasformaron en bordes difusos donde los grupos armados tapan sus huellas y aprovechan los favores de turno.

¿Sigo enumerando? Dejemos lo metropolitano y hundámonos en las brechas de Nuevo León. Una zona citrícola apabullada por las extorsiones y la utilización de ranchos para ocultar droga. Hacia el desierto, pueden perderse por la carretera Colombia y siempre terminaran sobre portones con amenazas y algún cadáver olvidado.

El miedo sigue pero aprendimos a vivir con él. Está muy vivo y presente en cada uno de los que intentamos disfrutar Nuevo León. Y sí, 34 millones de dosis son muchas, pero no representa lo que necesitamos saber los regiomontanos. No representa el perfil de nuestros municipios tan golpeados y angustiados por el narcotráfico.

santiagofourcade@hotmail.com