Voces callejeras

Rayados y su afición del “Hazlo Bien”

Luego de algunos minutos encontré una tímida sombra bajo el puente peatonal; el calor era tan agobiante que me ardía la piel y debía entrecerrar los ojos para observar a los cincuenta jóvenes que protestaban (contra FEMSA y sus Rayados) frente al estadio BBVA.

¿Por qué NO había miles demostrando su enojo contra la directiva? Mi primera respuesta la relacioné con el calor pero no me pareció suficiente. Ya había pasado una semana de propaganda constante en las redes sociales y el ambiente 'virtual' era de mucha respuesta. Tan viral se volvió el reclamo que junto a mí estaba la mayoría de la prensa regia a la expectativa de los reclamos callejeros.

Pero como en cuestiones políticas o sociales en Nuevo León, esta vez, en el deporte tampoco se volcaron tuiteros y feisbukeros a las calles; una burbuja idealista y comodina que prefirió un buen sofá a las temperaturas abrasadoras de la avenida.

Y la otra gran pregunta: ¿Sirven estas protestas? Postura que también abundó entre los aficionados al describir esta iniciativa como ilógica y negativa hacia ellos mismos. Para muchos, no hay motivación, ni razón para que un usuario pueda protestar por un servicio que paga voluntariamente.

¿Mi conclusión? Veo muy interesante el episodio en sí mismo. La protesta es una forma de visibilizar un descontento en alguna cuestión. ¿Es adecuado? Podemos discutirlo pero tampoco es inconstitucional. Además, en un deporte donde millones se fanatizan por una pelotita de futbol, quizás esta medida pacífica es una respuesta esperable para este universo inexplicable llamado futbol.

Y en este universo donde la pasión domina, tal vez sea un muy buen momento para que una empresa (FEMSA) admirable en procesos industriales y humanos en sus rubros comerciales en el mundo; intente una 'reingeniería del proceso' hacia los usuarios que alimentan su unidad de negocio más visible (Rayados).

Porque muchos consumidores se muestran incomodos y lo están externando. ¿Desorganizados? Sí, pero invisibles no. Y para un club donde históricamente la tradición familiar ha sido su mayor baluarte, continuar erosionando (con prioridades monetarias) este vínculo pudiera transformar para siempre la impronta única que (todavía) caracteriza a sus tribunas.

Twitter: @santiago4kd