Voces callejeras

De la protesta a la clandestinidad

¿Evolucionamos o involucionamos? Fueron  las dos palabras que pensé mientras charlaba con Juan Carlos Armadillo hace unos días. Acusado de ser el instigador principal de la revuelta que destrozó la fachada del Palacio de Cantera, ahora debe esconderse y desconfiar de todos. Según algunos medios y amplios sectores del Gobierno Estatal, Armadillo debiera rendir cuentas a la justicia en los próximos días; verdad que rehúsa a aceptar.

“Los que realizaron los desmanes eran personas ajenas a los movimientos que tenemos en Nuevo León; me están persiguiendo porque soy un rostro muy fácil de identificar, pero yo no estuve ahí”… y otras frases con las que argumentó.

Además de su defensa, las palabras de Armadillo las cruzaría con lo que vi. Porque mi conclusión de esta cacería mediática y gubernamental al activista la relaciono con la incomodidad que generó en los seudoluchadores sociales que convocaron a la marcha y también se jugaron el prestigio con la protesta. Y me refiero a los Fufitos y Gilbertos que cedieron ante la presión para que los ciudadanos tomaran la palabra. Fue ese cortocircuito lo que generó la ruptura y posterior andanada de violencia.

Ese fue el gran problema y cualquier análisis debiera partir desde allí. Los ciudadanos que estaban debajo del escenario se encontraban furiosos porque los organizadores demostraban con cada palabra un partidismo insultante. Mencionaban a Morena y se autoaplaudían cuando lo que se esperaba escuchar era algo nuevo. Y aunque Armadillo se subió con megáfono en mano, siempre lo observé un paso detrás durante los disturbios.

Sigo pensando que la violencia nunca hubiera aparecido si los organizadores eran consecuentes con su discurso de renovación. ¿Por qué? No había excusas para que los revoltosos lograran su objetivo.  Por eso insisto en nuestra involución; teníamos la oportunidad y la desaprovechamos, y no me refiero a los vándalos, sino a esa combinación entre activistas veteranos, oradores y ciudadanos que se perdió entre egoísmos y tonterías superfluas en un momento que pudiera haber marcado la verdadera diferencia.

Twitter: @santiago4kd