Voces callejeras

Nosotros somos las pedreras

Al debate mediático y muy oportuno (políticamente) de las pedreras le faltó una buena carga de autorreferencia que aquí analizaremos. Porque según nos dicen, estas empresas representan al Anticristo de nuestros pulmones. Llevan años asfixiándonos con partículas nocivas.

Y claro, facilísimo es atacar a un rubro industrial tan obviamente implicado con la polución; negar su influencia negativa sería una tontería y las estadísticas son demoledoras aunque no, no... grafican una cuestión clave que parecemos obviar.

Preguntémonos: ¿Quién de nosotros construyó su casa con madera? ¿Nuestra industria de la construcción se basa en algo que no sea piedra? Asumamos que vivimos en la capital mundial del cemento y que compramos blocks o yeso a precios más baratos que la comida.

Pero ahora, según parece, crucificamos a quienes hemos elevado a niveles de dioses desde hace décadas. Tan impregnada está la vida regiomontana con los derivados de las pedreras que es imposible asumir la economía actual sin ellas. Nosotros somos las pedreras, aunque no nos guste. ¿O qué otra opción existe? Igual de amarrados estamos a los productos de supermercado con ingredientes cancerígenos.

Por eso la decisión del Bronco debemos entenderla como populista y carente de lógica. Porque lo inteligente es inspeccionarlas y que cumplan los requisitos medioambientales obligatorios. Él sabe que cerrarlas es un suicidio para la salud financiera de Nuevo león y por eso no lo hizo, a pesar confirmarnos que clausuró veinte.

¿Quieren mejoras ecológicas? Más honesto sería aceptar que del 28% de partículas en el aire que se le achacan a las pedreras, gran parte es de las obras en proceso. Toda la polvareda que levantan mientras construyen cientos de casas, puentes o plantas industriales sin siquiera cumplir el requisito mínimo para aislar tanto terregal. Ahí sí les presento a un rubro infractor, conocido por todos en cada colonia y que nos obliga a bolearnos los zapatos cada mañana.

Twitter: @santiago4kd