Voces callejeras

Entre narcos y yihadistas

Ojalá analicemos con más sapiencia los temas de seguridad y aceptemos nuestra ignorancia (como lo haríamos si nos preguntan sobre yihadistas)

Qué bonito es creer que sabemos. Leer los periódicos, escuchar la radio o clavarnos con la tele para sentirnos informados. Abrimos páginas de internet, aplicaciones móviles y compartimos en redes las noticias clave. ¿Quién puede dudar sobre nuestras ganas de comprender?

Pero ¿saben qué? Este amontonamiento noticioso es tan peligroso como la ignorancia más arraigada. ¿Por qué? Imaginemos que somos como las anacondas del Amazonas. Reptamos con hambre (informativa) hasta que identificamos la presa. Conociendo nuestra capacidad de asimilación devoramos un animal de grandes proporciones y pasaremos semanas para digerirlo. No hay momento más vulnerable para la anaconda que tan atragantada digestión. Sin poder moverse, quedará a merced de otros depredadores y aceptará el pecado de su propio instinto alimenticio.

Y así estamos nosotros, tragando sin masticar cientos de miles de párrafos y minutos televisivos.

Vemos rostros, armas y mucha droga. Gente golpeada y cuerpos mutilados en la mayoría de los tabloides. Cada minuto que pasa de nuestra ansia por información es proporcional a la ceguera que tanto alimento nos produce. Quedamos tendidos panza arriba sin poder movernos con la sensación de la tarea cumplida.

Miremos fuera de México. ¿Quién de nosotros comprende el desmadre de Medio Oriente? Siento que conozco porque leí de 20 muertos en Afganistán. Ayer fueron diez en Irak y en enero cien. TODA nuestra percepción de lo que ocurre a nivel internacional se reduce a esos artículos. Pero la neta, ni entendemos sobre los motivos tribales, causas milenarias o choques entre etnias y grupos económicos. Simplemente leemos muertos y asumimos el resto.

Ahora, pasemos ese ejemplo a Tamaulipas y Nuevo León. Asumimos que comprendemos el contexto de violencia que nos rodea pero, LA NETA (perdón que repita), no sabemos ni qué pex. “Bloqueo en Reynosa y carros incendiados”, “Cayó un líder del Golfo”, etc, etc.

¿Cuándo nos explicarán las razones a detalle? No estamos a miles de miles de kilómetros (como Medio Oriente) para vivir de generalizaciones. Necesitamos los hechos y leer reflexiones sin autocensuras paranoicas. Los medios deben decirnos que el ala tradicional del Cártel del Golfo (Matamoros) pidió ayuda a sus pares de Tampico y están masacrándose contra la alianza de golfos y zetas entre Reynosa y gran parte de la frontera chica. Debemos distinguir entre Metros, Rojos y Ciclones. Identificar que cada golpe a la cúpula Zeta se relaciona con acuerdos entre el Gobierno Federal y el Cártel del Golfo. La percepción de seguridad en Nuevo León está asociada al reposicionamiento de un grupo único y no, no… a la erradicación de los criminales.

Si queremos sentirnos seguros debemos digerir la información con datos veraces. Todavía recuerdo un titular que anunciaba con mucha suficiencia: “Pacto entre Zetas-CDG bajaría delitos” (Reporte Índigo). Creo que en aquel momento sonreí pero ahora me enoja. Esa alianza fue la causa del recrudecimiento más letal de la guerra actual. Pero el medio nos vende generalización y nosotros la compramos a ultranza.

Ojalá analicemos con más sapiencia los temas de seguridad y aceptemos nuestra ignorancia (como lo haríamos si nos preguntan sobre yihadistas). Por eso los candidatos actuales nos venden su imagen salvadora como si tuviesen la fórmula mágica. Qué fácil se les hace cuando el ciudadano vive entre espejismos. Al menos así vivo yo. ¿Quién de ustedes se siente diferente?

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