Voces callejeras

La mentira de las vacaciones seguras

¿Quién de nosotros se cree el "cuentito" de la Disneylandia regia? O peor ¿quién de ustedes cruzará a Tamaulipas sin un cosquilleo estomacal?

Brindemos y sonriamos. Busquemos nuestras chanclas y relajémonos porque llega otro momento del año donde la faramalla política toca su techo. ¡Sí señores! Vacaciones de Semana Santa para todos y operativos de seguridad listos para inundar nuestras autopistas.

Es imposible no reírse con los patrones tan ciclados que utilizan nuestros gobernantes. Cada intersección huele a policía y la periferia de nuestro estado goza con efímeros patrullajes que nunca antes disfrutaba.

Pero ¿quién de nosotros se cree el cuentito de la Disneylandia regia? O peor ¿quién de ustedes cruzará a Tamaulipas sin un cosquilleo estomacal? Porque la propaganda oficial quiere sugerirnos que recorramos nuestro estado y eso es una locura total.

O peor, irnos a McAllen o Laredo cruzando por los puntos más calientes de los últimos años. Y no lo digo por los cotidianos 35 grados, sino por el choque frontal entre varias de las facciones más violentas de los cárteles mexicanos.

Háganme caso y prueben checar varias páginas de internet y periódicos. La propaganda oficial les indicará que el turismo crecerá y el auge comercial del noreste volverá a sentirse en la región. Leerán a varios funcionarios y a gobernadores como Rodrigo Medina que asegurará que nuestro presente va para mejor.

Luego, comparen esa retórica con los informes que complementan la versión oficial. Encontrarán en redes sociales y periódicos alternativos varias decenas de artículos sobre ejecuciones, secuestros y una percepción de la violencia que sigue acomplejando a la mayoría norteña.

Es duro decirlo pero es así; vivimos en un mundo cuyas dos realidades suelen manipularse según el antojo político del momento. Y si no, tomemos a Rodrigo Medina de ejemplo. Hace semanas, nuestro gobernador viajó a Reynosa para la reunión del Grupo de Trabajo Interestatal en Materia de Seguridad Publica.

Medina, sin pensarlo dos veces, ordenó que 236 policías lo escoltasen del aeropuerto internacional de Reynosa hasta la Octava Zona Militar donde fue el mitin. Ah, también sumen más de cuarenta granaderas y una veintena de agentes ministeriales que coordinaban la logística. Es decir, y aquí lo interesante, Medina viajó en jet privado y ordenó que esa enorme fuerza de seguridad vaya por tierra de un estado al otro. ¿Para qué? Pues… para escoltarlo apenas un kilómetro ¡sí!! ¡UNO! La distancia entre el aeropuerto y el cuartel.

Entonces, cómo puede nuestro gobierno encandilarnos con lo bonito de nuestro norte turístico si el referente político comete tremenda aberración política. ¿Qué señal nos manda el gobernador? Muy fácil. No salgamos porque la cosa está fea. Tamaulipas sufre mientras el Cártel del Golfo se desangra entre su propia gente y Los Zetas aprovechan el momento. Aquí, Nuevo León amanece diariamente con ejecutados que devuelven el peor modus operandi de años atrás.

Además, los secuestros en la zona citrícola vuelven a desgastar a la clase media y los índices más realistas ubican a nuestro noreste en el podio de los costos que tanto delito sigue causando. ¿Cuánto? Más de dieciséis mil millones de pesos para un balance que pudiesen haber invertido en hospitales, escuelas o drenajes.

Conclusión. Cuidado con la realidad que queremos creer y muy atentos con el mensaje oficial. Nuevo León mejoró pero estamos a años luz de disfrutar la tranquilidad de una década atrás. Y si no, miremos a nuestros funcionarios y los lugares que eligen para vacacionar. ¿A poco creen que se irán a las Grutas de Bustamante o al Bioparque Estrella?

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