Voces callejeras

La mentira del oasis regiomontano

Vergüenza periodística siento en este momento. Hace un rato escuchaba muy a gusto la radio cuando un slogan me sobresaltó: “No viaje a Tamaulipas, quédese en Nuevo León, es mucho más seguro para su familia”, y siguió la programación musical como si nada hubiese ocurrido. Diez segundos después bajé el volumen y me quedé pensando. Primero estaba sorprendido pero luego me enojé. Comencé a masticar el significado de tremendo mensaje que millones de personas habían absorbido.

¿Cómo se atreven a soltarlo así? ¿Qué ocurre con nuestros medios de comunicación que huelen a panfleto barato? Sin retórica o argumentos profundos qué discutir, las últimas semanas se tiñeron de reprochables maneras periodísticas para explicar la grave situación de seguridad que atraviesa Tamaulipas.

Y claro que hay intereses políticos detrás. No aguanta mayor análisis la postura mediática que busca el hundimiento de nuestros vecinos. Tampoco la obvia proyección que decanta en que Nuevo León es el oasis que todos estábamos soñando. ¡Por favor! ¿A quién quieren engañar? Aquí estamos complicadísimos otra vez pero no lo queremos asumir.

Pero obvio, enfrente siguen desapareciendo personas y crucificamos a los tamaulipecos. Es verdad, no niego la pesadilla de nuestros vecinos pero tampoco podemos subirnos al pedestal de la perfección a costa de ellos. Para entender lo que ocurre allá debemos ser muy cautelosos y analizar entre líneas. Criticar por criticar no funciona. Abramos el abanico de causalidades y empecemos por distinguir la situación del narco, el enfoque de seguridad y la postura social respecto del conflicto. Ya con eso entendido, busquemos la información que contextualiza los casos de la menor fallecida, la familia desaparecida (luego encontrada) y el joven (presuntamente policía) que se esfumó rumbo a Reynosa.

Un análisis serio posicionaría las ciudades más conflictivas para delimitar los focos rojos. Luchas entre cárteles y peleas por la plaza dominan a nuestros hermanos fronterizos desde hace meses. Y sabiendo eso, las autoridades federales desarrollaron una estrategia que oh… ¡sorpresa!, no ha funcionado como se esperaba.

Además, con la violencia rebotando en las calles, el periodo vacacional de la SEP empeoró el contexto y lo impensado ocurrió. ¡Sí señores! Una campaña propagandística para demostrar que NL es la antítesis de Tamaulipas. Que la Sultana respira tranquilidad y se transformó en el destino ideal para turistear con nuestros hijos.

Jaja. Y lo que acabo de escribirles yo no lo inventé. Recorran varios medios masivos y comprenderán que algo extraño pasó. De terribles índices delictivos ahora somos lo mejor. Viajar a Tampico o las playas cercanas equivale al Triángulo de las Bermudas. Estamos aterrorizados apenas sobrepasamos Linares, ¿o no?

Pero los excesos matan y la desinformación exacerbada también. Ni Tamaulipas es el infierno ni NL el paraíso. Fallas graves en la estrategia de seguridad deben ser criticadas y puntualizadas. Existen diferencias en los patrullajes terrestres según las carreteras y eso nadie lo explica. Para viajar a la Isla del Padre verán una decena de autos federales, pero ¿si van para Barra del Tordo? ¡Ni una! Es tierra de nadie y eso, sí es un dato fidedigno.

Por eso me avergüenza seguir escuchando ese slogan. Debemos ser noticiosos y veraces. Todo lo demás sobra. Dejemos que la gente saque sus conclusiones y no les llenemos la cabeza con ideas que ni siquiera pensaban. Qué feo oler tanto proselitismo vacacional con las votaciones todavía lejanas. ¿Se imaginan las exageraciones que aguantaremos rumbo a las elecciones?

 

@santiago4kd