Voces callejeras

A la chingada los políticos

La política puede inspirar, ilusionar y es capaz de arrastrar multitudes cuando las ideas cohesionan lo inimaginable. Pero también, cuando ese concepto ya no se escribe con mayúscula, logra canalizar lo peor del ser humano con la terquedad de quienes nacieron para ello.

Y es la polarización hacia ese lado oscuro lo que sepulta muchas de las realidades que todavía añoramos recuperar. Al menos, eso percibí la semana pasada en Tamaulipas luego de cincuenta y seis horas muy difíciles.

En poco tiempo entrevisté a todos los contendientes a la gubernatura. Visité viejos amigos y hablé con muchos nuevos; tuve tiempo de pensar y comparar mis anteriores trabajos en Tamaulipas durante los últimos diez años.

Ahora, sentado frente al teclado, mi conclusión es simple: "A la chingada los políticos". Volví con horas de palabras superfluas donde cada candidato repitió lo mismo que su opositor. Están llenos de lugares comunes y demagogia.

Y por eso utilicé antes la palabra difícil; porque da mucha bronca escucharlos mientras tengo en mi cabeza que la gente se está muriendo. Que asesinaron a don Albino apenas unas horas atrás y que la mayoría de las familias tradicionales de Tampico sufren un exilio obligado.

En los últimos diez años (Tamaulipas) nunca ha dejado el podio nacional de los secuestros, extorsiones y asesinatos. Miles de ranchos están abandonados porque sus dueños no pueden ni siquiera acercarse a los pueblos.

Para colmo, cada candidato cree que es adecuado decir que hay municipios donde no pueden ingresar. Que los controlan Los Zetas o golfos. Pero, ¿cómo? Solados o llámenle como ustedes quieran ¿no pueden pacificar pueblitos de 2 mil personas?

Y como esta realidad apocalíptica no entra en mi sentido común, lo que imagino es a una clase política que aprovecha la coyuntura del narco para su propio beneficio; que negocian pueblos enteros a cambios de votos y pactan feudos para objetivos específicos. Y mientras tanto, que la gente sobreviva como pueda, que sigan enterrando a familiares y que los de lana se vayan a Gringolandia.

Por eso, al menos permítanme decir: "A la chingada los políticos".

@santiago4kd