Voces callejeras

¿Tan inviable sería el nuevo estadio?

El debate sobre la construcción del nuevo estadio de Tigres merece que nos tomemos un respiro y pensemos con frialdad. Ya escuchamos voces tan favorables como críticas sobre un proyecto claramente faraónico. Una iniciativa que volvió a despertar aquellos prejuicios regiomontanos sobre una perspectiva desarrollista demasiada ligada a nuestra enquistada doble moral.

Porque desde que se hicieron públicas las negociaciones todos somos expertos y vociferamos lo que creemos correcto. Somos capaces de enumerar detalles con tanta certidumbre que a veces me asusto, ¿no les pasa? Que si la rompepicos o los pilotes de la plataforma del nuevo estadio; que los trafícales y los estacionamientos, etc., etc.... un sinfín de argumentaciones basadas más en el chisme de vecindario que en documentos contundentes.

Y estas inquietudes sobre nuestra acostumbrada forma de actuar se profundizaron con cada testimonio que durante los últimos siete días escuché en el Reino Unido. Porque el periodista Willie González entrevistó al responsable del proyecto (RodSheard /Populous) y cada concepto que explicaba me dejaba chiquitito. ¿Me entienden? Que vamos hasta Europa para que los mejores arquitectos del planeta se sonrían cuando les demostramos nuestras dudas sobre la posibilidad de construir sobre un río seco.

Sí los inversores mexicanos lograron firmar con tan afamada compañía internacional, ¿por qué estamos tan enojados con la iniciativa?

Y aquí es donde entra la grilla norteña. Un minicosmos donde un debilitado Gobierno Estatal y dependencias federales pugnan por un coqueteo con la opinión pública que ya debiesen abandonar. Porque Conagua firmará (como ya está negociado con Peña y su Gabinete) el aval para el nuevo estadio pero le tiene demasiado miedo al escrutinio popular. ¿Resultado? Sale ante los medios y hablan de inviabilidad para que todos crean que están haciendo su chamba.

Sumémosle que Paco Cienfuegos se desbarranca de su halagador inicio de gestión y aporta una idea visceral digna de sus egos de gubernatura. Y mientras tanto, millones de regiomontanos frente a las pantallas intentamos escuchar a todos y nos confundimos cada vez más.

Por eso mi intención de aislarnos de tanta retórica y analizar la (mera) propuesta de Populous. Basta de chisme barato y preguntémonos: ¿Por qué seguir convenciéndonos que el nuevo estadio será negativo para Nuevo León?

luisetodd@yahoo.com