Voces callejeras

El canal que todos vemos

Nos engañamos con el apelativo de una sociedad comprometida cuando el incremento de gente que fue a votar fue de ciento cuarenta mil en tres millones.

Nada tan fácil como echarle la culpa al otro y enarbolar la bandera del idealismo barato. Que clausuren Multimedios y fusilemos a sus conductores. Quememos las televisoras que nos hundieron en el inframundo de los contenidos porque gracias a ellas estamos como lo que somos: una sociedad inculta, superficial y violenta.

Por suerte, las redes sociales nos han unido en esta lucha para la que no daremos cuartel y ya juntamos cientos de likes para apoyarnos en este histórico movimiento ciudadano. Porque claro, nosotros peleamos por la televisión de calidad.

Doy gracias a Facebook y Twitter por existir; por demostrarnos que cada expresión de hartazgo nos empuja hacia un verdadero cambio. Ya llegó El Bronco porque nuestro impulso virtual fue decisivo, y ahora, de la mano de esta nueva marejada popular el resultado está muy cerca de llegar al final que tanto anhelábamos.

¡¿Ahhh no?! Ah, perdón, chingado, me excedí por la emoción. Déjenme borrar los párrafos anteriores. ¿A poco no estamos en las semanas posbronco y a punto de cambiar el mundo? ¿No me digan que no lograremos cerrar las televisoras porque todo es una gran fantasía?

Mta. Voy de nuevo entonces, pero con otros argumentos. Porque es muy hipócrita pedir el cierre de la televisora más vista del noreste porque sus contenidos son inadecuados. Es decir, la empresa que arrasa en rating desde hace años y cuyas pautas comerciales crecen exponencialmente en contratos porque… ¿por qué será? ¡Sí, bingo! Porque la gente lo ve y la marca vale millones.

Líderes en audiencia y con las cuentas en redes sociales más abultadas del país. Millones de personas siguen a sus talentos y quieren saber todo sobre su vida. Multimedios es un caso de estudio nacional e internacional por el impacto que tiene en el mercado. No existe estrategia publicitaria que los evite para posicionar un producto. ¿Por qué? Porque la mayoría mira Multimedios y consume todas sus plataformas.

Entonces, ¿por qué gritamos algo que no somos? Por el feis hacemos memes y decimos que iremos a las marchas en su contra. Juntamos firmas para lograr ese tan anhelado cambio que… ¡oh sorpresa!, luego es materializado por un mínimo de personas porque la mayoría… sí, la mayoría prefirió quedarse en la casa consumiendo ese tipo de contenidos.

Aquí el problema somos nosotros y nuestra doble moral que asquea. Nos queremos ilusionar con El Bronco y sentirnos revolucionarios cuando sabemos que la estructura priista ultrajó a Ivonne. Nos engañamos con el apelativo de una sociedad comprometida cuando el incremento de gente que fue a votar fue de ciento cuarenta mil en tres millones.

Y ahora vamos por una cacería de brujas mediática que es exactamente lo mismo. Si estamos en contra de Multimedios, elijamos otro de los doscientos canales. Algo que los ratings parecen negar con cifras rotundas.

Ah claro, ellos son los culpables porque ponen mujeres con escotes y nos obligan a verlas. ¿Comprenderemos que somos igual para todo? Somos tan vulnerables que necesitamos que McDonalds se vaya de México para que mi colesterol baje. Ellos son los demonios, nosotros estamos bien.

Todavía estoy esperando que vuelvan los cuarenta del movimiento 132 que llegaron (en las presidenciales) con pancartas hasta Multimedios para cambiar el mundo. ¿Por qué se esfumaron en semanas, si somos esa sociedad comprometida y aguerrida?

¿Ustedes qué piensan? Quizás debiésemos separar el debate y comprender que hay organismos gubernamentales que auditan diariamente los contenidos de Multimedios, pero ¿y nosotros? ¿Cuándo nos hemos auditado como consumidores del contenido que demonizamos?

http://twitter.com/santiago4kd